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jueves, 28 de abril de 2011

Reproducción asistida en lesbianas y cartera de servicios común en el Sistema Nacional de Salud.

En los últimos días los medios de comunicación han publicado varias informaciones sobre la negativa de algún Servicio de Salud a realizar técnicas de reproducción asistida a mujeres lesbianas con cargo a la sanidad pública.

En contra de lo que pudiera pensarse no ha sido en una comunidad gobernada por el Partido Popular donde ha surgido la primera noticia, y al albur de la misma se han conocido otros casos sobre la realización o no de las técnicas autorizadas en la materia en parejas homosexuales en las diferentes Comunidades Autónomas. Hay de todo, como en botica y sin que la afinidad ideológica del gobierno de turno predisponga en uno u otro sentido. Posiblemente esto no refleje más que la situación general de la sociedad, en la que los estereotipos de comportamiento “moral” y sexual no entienden ya de ideología, salvo en sectores cada vez más restringidos.

Como he hecho con algún otro tema tocado en el blog tengo que decir que personalmente no soy partidario ni de la reproducción asistida ni del acogimiento ni de la adopción en parejas homosexuales. Es mi opinión personal tan respetable como la contraria y no tengo nada en contra de tales parejas y mantengo relación cordial y afectuosa con varios homosexuales. Y por supuesto las Leyes hay que cumplirlas gusten o no.

Ahora bien, con la Ley 14/2006 sobre técnicas de reproducción humana asistida creo que estas mujeres que han denunciado la situación en Asturias tienen todo el derecho a ser tratadas. En su artículo 6 se recoge que “toda mujer mayor de 18 años y con plena capacidad de obrar podrá ser receptora o usuaria de las técnicas reguladas en esta Ley, siempre que haya prestado su consentimiento escrito a su utilización de manera libre, consciente y expresa.  La mujer podrá ser usuaria o receptora de las técnicas reguladas en esta Ley con independencia de su estado civil y orientación sexual”. Este derecho es limitado por la misma ley en términos de que “el procedimiento tenga posibilidades razonables de éxito y no suponga graves riesgo para la salud física o psíquica de la madre o de la descendencia”.

Pero no solo esto, sino que esta Ley de reproducción asistida,- que vino a sustituir a la anterior de 1988 del gobierno de Felipe González y a la modificación de esta realizada solo tres años antes por la ministra Ana Pastor durante el gobierno de Aznar- fue modificada en 2007 para adaptarla a la Ley 3/2007  reguladora de la rectificación registral de la mención relativa al sexo de las personas. De tal manera que contempla textualmente: “Cuando la mujer estuviere casada, y no separada legalmente o de hecho, con otra mujer, esta última podrá manifestar ante el Encargado del Registro Civil del domicilio conyugal, que consiente en que cuando nazca el hijo de su cónyuge, se determine a su favor la filiación respecto del nacido”. (Insisto, esto está recogido en la ley  de reproducción asistida).

En conclusión, es curioso que el problema haya saltado en una comunidad socialista teniendo en cuenta el empeño que puso Elena Salgado cuando fue ministra de Sanidad en modificar la legislación del Partido Popular sobre la materia, y conviene recordar que cuando presentó la ley en el Congreso de los Diputados mencionó expresamente que venía a dar respuesta a la inseminación de las mujeres sin pareja. Y mucho más curioso –ahora Salgado es ministra de Economía y Hacienda- que en el caso que ha dado origen al debate la Consejería de Sanidad declaró que no había ningún problema en realizar las técnicas oportunas a mujeres solteras y sin pareja siempre que asumieran ellas el coste del proceso. Y me pregunto, ¿y a lesbianas casadas? En todo caso parece que el problema es exclusivamente de orden económico.

Algo bastante poco recordado, salvo para los que vivimos aquella época, –mediados de los ochenta- fue el origen de la reproducción asistida en el Sistema Nacional de Salud. No fue otro que la necesidad de poder llevar a cabo la recién aprobada, por aquel entonces, ley del aborto. No conozco ningún ginecólogo que disfrute haciendo abortos y se buscó el señuelo de convencer a algunos con la reproducción asistida que por aquellas épocas suponía un importantísimo reto profesional y científico.

Es decir, como tantas otras cosas, nació mal porque mezcló cosas que no tenían nada que ver y porque se impidió, por el gobierno de Felipe González, a los ginecólogos objetores al aborto acceder a las unidades de reproducción asistida. De hecho cuando el Partido Popular accedió al poder en 1996 llegué a oír comentarios en el sentido de que era una suerte, porque si duda iba a quitar la reproducción asistida de la financiación pública. Afortunadamente no fue así y las unidades se multiplicaron.

El problema ahora es otro, la situación económica y el elevadísimo coste de estas técnicas y cierta laxitud en la aplicación de la cláusula de las “posibilidades razonables de éxito”. Afortunadamente todavía no se conocen casos en España de mujeres de avanzada edad sometidas a estos tratamientos. Espero que no ocurran aunque la ley no lo impida nada más que con esa cláusula, que siempre se quedará por detrás de los avances científicos, porque frente al derecho de la mujer a ser madre siempre debe anteponerse –en mi opinión- el derecho de un niño a tener madre antes que “abuela”.

Qué gran oportunidad proporciona esta situación para que a partir de la constitución de los nuevos gobiernos autonómicos se imponga de una vez una cartera de servicios común para todo el Sistema Nacional de Salud, adaptada a las necesidades de la ciudadanía y a lo que podemos permitirnos económicamente. No podemos seguir con diecisiete calendarios vacúnales y con diecisiete maneras distintas de abordar las indicaciones de la reproducción asistida, el catálogo de medicamentos y tantas otras cosas.

Pemeches Juspi
pemechesjuspi@gmail.com

martes, 21 de diciembre de 2010

Aborto, píldora del día después, estadística y el autobús

Muy recientemente la Ministra de Sanidad, Política Social e Igualdad, Leire Pajín, ha presentado el informe sobre la Interrupción Voluntaria del Embarazo en 2009, y como primer eslogan ha dicho que debido a la dispensación libre y sin receta de la anticoncepción de emergencia –la coloquialmente denominada píldora del día después- han disminuido los abortos en España.


Es verdad que ha disminuido el total de abortos (IVEs) en 2009 y eso es algo por lo que todos, Leire Pajín la primera, debemos felicitarnos. Pero Zapatero, la Ministra, el PSOE y todos deberíamos reflexionar sobre la intensidad de dicha felicitación porque el número de abortos haya disminuido un 3,73% en un año, cuando han aumentado casi un 40% durante las dos legislaturas del presidente Zapatero. Menos mal que la cifra queda muy lejos del aumento de desempleados en ese mismo periodo. Pero descuiden, que si alguien le pregunta a la Ministra de Sanidad, a Rubalcaba o al presidente del Gobierno es muy probable que le endosen la responsabilidad al paro.

Pero lo que se nos informa es que los abortos han disminuido en 2009 y que, en gran parte, se debe a la libre dispensación de la píldora postcoital. Sin embargo, la base de la estadística consiste en comparar cosas que son comparables, y esa deducción sencillamente no se ajusta a ninguna rigurosidad científica, porque la píldora del día después comenzó a venderse libremente en las farmacias desde el 28 de septiembre de 2009, es decir que para poder afirmar que la reducción de los abortos se debe a este hecho tendrían que publicar los años 2008 y 2009 desglosados en los periodos con venta libre de ese fármaco y en los que era necesaria la prescripción médica.

Es importante leer el informe completo sobre los datos de la IVE en 2009, aunque la sintaxis del documento es mejorable, porque de las tablas que incluye se pueden sacar datos significativos. Como que ha aumentado el número de abortos en mujeres solteras, separadas y divorciadas y disminuido en las casadas, y que también existe alguna relación con las cifras de paro, a pesar de mi ironía en un párrafo anterior: ha aumentado en más de 5 puntos la cifra de mujeres en paro que se han sometido a una interrupción voluntaria del embarazo. Y además se han incrementado las mujeres que tenían episodios previos de IVE, que constituyen el 35% del total.

Creo que también es importante señalar que ha aumentado el número de abortos en mujeres españolas en casi 3 puntos porcentuales, lo que es compatible con la disminución del número de inmigrantes por causa de la crisis económica. Hubo casi 14.000 mujeres menores de 20 años (446 de menos de 15) que abortaron. Y ya por señalar otro dato curioso, hay más CC.AA. gobernadas por el PSOE que por el PP donde no se hacen abortos en la Sanidad Pública. Aconsejo que revisen el mapa donde vienen los centros públicos y privados que practican esta técnica para cuando los socialistas acusen al Partido Popular de privatizar la sanidad.

Todo esto pone de manifiesto un absoluto fracaso en materia de salud sexual y reproductiva, según la terminología usada por el PSOE y el gobierno. Se ha hecho mucha propaganda del derecho al aborto y de la gratuidad de la píldora postcoital y muy poca sobre los métodos de prevención de embarazos no deseados, sobre todo del preservativo. De hecho, más del 57% de las mujeres que abortaron en 2009 no habían acudido a un Centro de Planificación Familiar. Ya nos iremos enterando de los problemas que esto va a traer en enfermedades de transmisión sexual.

Espero que el próximo gobierno de España tenga en cuenta todos estos datos y replantee la política en este campo en muchas cosas. Una de ellas, que la píldora del día siguiente es un medicamento y que no debería venderse sin receta, al menos a menores de edad. Reconozco que es imposible saberlo, salvo mediante encuestas, pero sería bueno conocer la frecuentación de compra de la píldora postcoital, sobre todo en menores. Ya veremos a largo plazo cuales son los efectos secundarios de este medicamento cuando se utiliza con frecuencia.

Ojalá que el autobús publicitario del candidato por el PSOE a la Comunidad de Madrid, Tomás Gómez, cuando se para delante de colegios e institutos a informar y repartir folletos no haga propaganda de la píldora del día siguiente sin receta y del derecho al aborto de acuerdo a la ley actual, como grandes logros conseguidos por los socialistas. Considero que ningún partido debería hacer propaganda política a la puerta o dentro de un colegio porque los menores de edad no votan y para informar a los padres hay otros cauces mejores. No es misión de los partidos políticos adoctrinar a nuestros hijos, y los directores de los centros deberían tener la suficiente responsabilidad como para impedirlo, sea cual sea su ideología, y, además, ponerlo en conocimiento de las autoridades de la Consejería de Educación. En todo caso, que se dejen aulas o salones de actos para que acudan los padres, y que ellos decidan si les acompañan sus hijos o no.

Pemeches Juspi
pemechesjuspi@gmail.com