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miércoles, 23 de marzo de 2011

España puede, ¿y los españoles?

La vicepresidenta Elena Salgado ha declarado ayer que España puede absorber sin dificultad una subida de tipos de interés, a ser preguntada sobre el anuncio de Trichet de que el Banco Central Europeo va a subirlos en abril para controlar la inflación. No ha dicho todavía el francés en qué porcentaje de subida está pensando, aunque la opinión mayoritaria de los expertos apunta a un 0,25%, lo que dejaría abierta la posibilidad de otra subida en porcentaje similar en los próximos meses.

Salgado ha manifestado en esas mismas declaraciones que el BCE es un organismo independiente y que hace lo mejor para la zona euro. El problema es que España no ha hecho lo que tenía que hacer para que a la zona euro le fuera mejor y ahora le va a resultar muy perjudicial a los españoles esa subida de tipos. En cualquier caso es satisfactorio oírla decir que el Banco Central Europeo es un organismo independiente y que no se haya puesto a explicar lo que debería hacer. Por ahora tampoco tiene organizado ningún viaje conjunto con Trichet como el recientemente realizado a Estados Unidos con el gobernador del Banco de España.

No voy a quitarle la razón a la vicepresidenta, máxime cuando ayer el Tesoro Público ha logrado colocar deuda a un interés menor del 1% y el diferencial con el bono alemán ha bajado hasta los 187 puntos básicos. Una auténtica barbaridad comparado con lo que era hace menos de dos años y que, sin embargo, ahora nos produce una importante alegría. Habría que ver también quien ha comprado mayoritariamente esta emisión, no vaya a ser que haya sido el fondo de reserva de la Seguridad Social, pero prefiero no ser demasiado mal pensado. Por tanto, si las cosas siguen así es muy probable que Salgado tenga gran parte de razón.

El problema no está en el Reino de España, en estos momentos y por ahora. El problema lo tenemos los que vivimos en el Reino de España. Con restricciones en el uso energético –límite de velocidad, que por cierto y en experiencia personal de hace tres días a lo largo de 1200 km no respeta casi nadie, salvo donde están ubicados los radares-, con la factura de la luz disparada así como el precio de los carburantes y con el Euribor que alcanzó ayer el 1,945% mientras que hace un año se encontraba al 1,21%, ¿de verdad que podemos absorber sin problemas una subida de tipos?

Me da que va a ser que no, que habrá subida de tipos y que algunos podrán absorberla, pero otros difícilmente. Cuando ya hay algunos socialistas que en privado manifiestan sus temores porque el índice de desempleo llegue a superar el 21% creo que está claro que más de cuatro millones y medio de personas serán todavía más pobres. Menos mal que Gallardón no ha restringido las inversiones para el programa de personas sin hogar, que algún mínimo parche podrá poner ante el mayor riesgo de ejecuciones hipotecarias.

Ya no es solo que la morosidad haya alcanzado cifras del 6% y que una proposición en el Senado para derogar el suelo hipotecario haya sido rechazada por todos los grupos salvo el Popular y un senador del Mixto, es que ya hay bancos que están referenciando las pocas hipotecas que conceden al Euribor más el ¡3%!

Además en pocos días conoceremos el IPC adelantado de marzo y veremos que alegrías nos da. Pero nos las podemos imaginar, con el precio de los alimentos en origen subiendo y los precios de los carburantes en el nivel más alto de la historia, que vamos a esperar.

Creo que ya me he puesto muy catastrofista pero es que no es de recibo que nuestros gobernantes no tengan ninguna sensibilidad con los problemas de los ciudadanos. Máxime cuando pertenecen al gobierno que se jacta de ser el promotor y defensor de los derechos sociales, a pesar de las reducciones de alguna de esas prestaciones. Tal vez es que la futura Ley de Igualdad de Trato tenga una disposición final, todavía no publicada porque están pensando una redacción políticamente correcta para decir que todos los españoles se igualarán en pobreza  para lo cual los poderes públicos no escatimarán esfuerzos.

Los españoles sí vamos a tener dificultades con la inminente subida de tipos por mucho que diga Dª Elena. Esto no es una representación operística en el Teatro Real de gran recuerdo para ella, es la vida real y no vaya a ser que como en la Bohème terminemos teniendo que vender hasta el abrigo como hace Coline al final del acto IV de la ópera de Puccini.

Pemeches Juspi
pemechesjuspi@gmail