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lunes, 18 de abril de 2011

Urgencias hospitalarias: apuntes sobre su situación actual en el S.N.S.

Las urgencias en los hospitales del SNS crecen continuamente, tanto en pacientes atendidos como en metros cuadrados a remolque del incremento de pacientes.En el año 2008, último del que se disponen datos, se atendieron  23.180.369 urgencias registradas, lo que supuso un incremento del 51% con respecto a 1997. La repuesta que he escuchado más de una vez cuando he comentado esto ha sido, “es por culpa de los inmigrantes”. Desgraciadamente para la sostenibilidad de nuestro Sistema Nacional de Salud no es así. Frente a un 51% de incremento de las urgencias, la población aumentó un 15%. No hay proporción.

La Fundación de Ciencias de la Salud, en un estudio realizado con datos de 2005 concluyó que, en líneas generales, la población inmigrante utiliza menos los servicios sanitarios que los españoles, sin que existan diferencias significativas entre los inmigrantes de los países pobres y de los ricos. La menos frecuentación de la población extranjera se produce en la visita a los especialistas, siendo mucho mayor con el médico de cabecera y las urgencias, a las cuales los más asiduos son los latinoamericanos. En cualquier caso, concluyo yo, no justifica solo esa querencia de los latinos por la urgencia tan desmesurado incremento de las mismas.

En todo caso no es bueno reducir todo a un dato y, afortunadamente, disponemos de alguno más. Uno de los índices más sencillos y de mayor utilización para tener una indicación indirecta de la gravedad de las patologías atendidas es el porcentaje de urgencias ingresadas, es decir cuántos pacientes de los que acuden a urgencias precisan ingreso en el hospital. En 2008 ingresaron el 11,94% de los pacientes atendidos en la urgencia, mientras que en 1997 esa proporción fue del 15.02%.   Y si comparamos la frecuentación de urgencias aumentó en un 27,50%, con una cifra de 547,39 urgencias por cada 1000 habitantes en 2008. 

Curiosamente, la frecuentación en mujeres es de un diecinueve por ciento más. También acuden más a consultas e ingresan más pero en tasas más bajas que la asistencia a urgencias. Creo que es un interesante tema de estudio y se me ocurren, a bote pronto dos razones,  la obstetricia y en segundo lugar su menor empleabilidad y, por tanto, mayor facilidad para acudir al médico, aunque se precisan estudios profundos, estratificando por edad y por patologías. Solo digo que llama la atención porque el estado de salud de la mujer es, así como su esperanza de vida, mayor que la del varón.

Existe, por tanto, una importantísima frecuentación de asistencia a urgencias que no parece estar relacionada con la necesidad, en un elevado número de pacientes, de precisar una atención médica inmediata. En este mismo blog Fidel Codex ha apuntado alguna de las razones por las que se produce esta asistencia injustificada a la urgencia.

Por otra parte ha habido políticos que se han dedicado a publicitar la excelencia de la atención en urgencias y de los nuevos recursos que iban poniendo a disposición de los ciudadanos. Recursos basado en incremento de metros cuadrados, tecnología y profesionales sanitarios. Personalmente conozco un hospital en el que se amplió la urgencia dos meses antes de su inauguración porque el importante incremento de la demanda en los otros hospitales de esa Comunidad Autónoma hacia previsible su insuficiencia. Ya se ha vuelto a ampliar y el hospital no lleva todavía una década en funcionamiento.

Pero no solo eso, sino haciendo propaganda (el español tiene un léxico muy rico, y creo que esta es la palabra adecuada), en muchos casos pagada, sobre la gran dotación de medios en las urgencias de los hospitales (porque casi todo lo centran en la urgencia hospitalaria), el cada vez menor tiempo de espera en las mismas, la gran cantidad de pruebas diagnósticas que se pueden hacer “just in time” en ellas y las excelentes aplicaciones informáticas de clasificación de pacientes de que disponen. Por supuesto esa Urgencia (la que toca publicitar ese día) es la mejor de todas las que existen en el conjunto de las Comunidades Autónomas e incluso en Europa. Hasta se hacen visitas guiadas a las nuevas instalaciones y se colocan montones de pantallas de ordenador en una estancia del espacio dedicado a la urgencia. El problema es que no se adquiere el hardware suficiente y adecuado –tablets, por ejemplo- para que el médico pueda pasar más tiempo a la cabecera del enfermo que en el cuarto de pantallas, y no me estoy refiriendo a las de registro telemétrico.

Conclusión, se sigue –porque con las urgencias continúa- produciendo la “burbuja sanitaria” a la que se referían algunos lectores del blog en un reciente post, debido a que se publicita de tal manera la oferta que, por las leyes elementales del mercado –que aquí sí se aplican-, se incrementa exponencialmente la demanda. He llegado a escuchar a mi peluquera habitual –inmigrante- que a sus hijos nunca les lleva al médico de familia porque la urgencia es mejor, no tiene que amoldarse a ningún horario de cita y tiene todo un hospital a su disposición. Afortunadamente, por lo que me cuenta, ninguno de sus hijos ha tenido nunca nada más allá de una faringoamigdalitis o “principio de bronquitis”, ella ha quedado muy contenta y el político de turno entusiasmado de los cientos de urgencias atendidas en ese hospital con general satisfacción de autóctonos e inmigrantes.

Al aumento de la demanda se ha unido la evolución lógica por aplicación de mejoras en las condiciones de trabajo de los médicos, sobre todo de los residentes que es en quienes recaía la mayor parte de la atención en urgencias. Las necesarias, por salud laboral y por seguridad de los pacientes, limitación de las horas de trabajo y el progresivo envejecimiento de los médicos ha llevado en los últimos años a un importante cambio en la atención a urgencias en los hospitales. En todos ellos se ha introducido la figura del médico de urgencias, para lo que todavía no existe especialidad reconocida.

Sin embargo acaba de anunciar la ministra de Sanidad, Leire Pajín la creación de tal especialidad y diversas sociedades científicas, como la Medicina Interna, Medicina Familiar y Comunitaria y alguna otra se han manifestado en contra de su creación. Personalmente creo que, con la estructura actual de guardias en nuestros hospitales, y siendo el país europeo con mayor número de especialidades médicas reconocidas, no es necesario crear la especialidad y, en todo  caso, desarrollar un Área de Capacitación Específica a la que se accedería desde otras especialidades. Fundamentalmente, Medicina Interna, Intensiva y Medicina de Familia. Es más, estoy convencido que sí se crea la especialidad no tardará en reclamarse la creación de la de urgencias pediátricas. Y por supuesto, la de enfermera especialista en ambas.

En un próximo post intentaré plasmar alguna de las cosas que se me ocurren para contribuir a la “sostenibilidad” de las urgencias en nuestro financieramente crítico Sistema Nacional de Salud. Espero que se pueda hacer algo para encauzarlo después del 22 de mayo y que en las promesas electorales no se añada más demagogia, porque como continuemos con diecisiete consejeros aplicando diecisiete políticas sanitarias distintas y compitiendo por ser los mejores, no nos va a quedar más que abandonarnos a  la frase estampada en los billetes de dólar: “In God we trust”.

Pemeches Juspi
pemechesjuspi@gmail.com