Al filo del inicio de la campaña electoral hemos conocido la Encuesta de Población Activa, tan demoledora como se esperaba y que, posiblemente, refleja también un importante desencanto de la ciudadanía, que ha perdido una buena parte de las esperanzas de encontrar trabajo. Tampoco puede descartarse un mayor retorno de inmigrantes a sus países de origen, para lo que todavía no tenemos datos del primer trimestre.
Efectivamente, como vaticinaba Elena Salgado no se ha llegado a los cinco millones de desempleados. Afortunadamente, y nadie en su sano juicio se alegrará por ello a pesar de lo que dicen algunos medios de comunicación afines a Zapatero. No creo, más bien estoy convencido, de que nadie en el Partido Popular se hubiera alegrado de que se alcanzara esa cifra. Como tampoco de que aumente el paro, entre otras cosas porque todo apunta a que lo van a tener que gestionar en un futuro próximo, como máximo en doce meses y 1.386.000 hogares con todos sus miembros en paro es un reto muy complicado de gestionar.
Ahora bien, como avanzaba en el primer párrafo, la escandalosa cifra de 4.910.200 desempleados -una tasa del 21,29%, el doble de la media de la UE- hay que ponderarla con el descenso de la población activa que ha sido de 49.200 personas. Seguramente muchas de ellas personas desencantadas que han desistido de seguir buscando empleo. Algunos mal pensados le suman también el incremento del empleo en el sector público, 17.400 trabajadores. Y eso que algunas Comunidades Autónomas han llegado a anunciar que tenían dificultades para pagar las nóminas y los Ayuntamientos están en una situación financiera tan mala como los datos de la EPA. He llegado a pensar que ese incremento en el sector público pudiera deberse a contratos eventuales por incapacidad temporal en sectores como sanidad y educación donde hay sitios –no todos, ni mucho menos- donde las plantillas están ajustadas. Pero no ha sido así en su totalidad, 7.000 personas han adquirido la condición de empleado público fijo, aunque vamos a dejar el beneficio de la duda y a pensar que son incorporaciones de OPEs de años anteriores. Ya, ya sé que es muy frecuente que las OPEs consoliden empleo temporal, pero como digo, voy a persistir en ese beneficio de la duda.
Coincidiendo con la EPA se ha publicado el avance del Barómetro de abril del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), y los resultados, sumados a los anteriores, deben tener de los nervios a D. José (ex Pepiño) Blanco, porque ya a Zapatero –viendo su lenguaje no verbal- está en otros temas. Resulta que solo el 2 % de los encuestados califica la situación económica general de España como buena o muy buena.
Aunque supongo también que todos los políticos deben estar preguntándose qué hacen y que es lo que comunican –a pesar de tanta publicidad, propaganda, DIRCOMS, medios afines, etc.- cuando casi el 67% de los encuestados califican la situación política como mala o muy mala y el 45.5% opinan que no mejorará dentro de un año.
En días pasados se han publicado algunas encuestas en medios de comunicación en las que se resaltaba una aproximación del PSOE al PP en intención de voto, pero que no confirma la encuesta del CIS, no encargada por nadie interesado en el asunto. Ni que decir tiene que ningún partido se da por ganador ni por vencido en sus argumentarios públicos y la frase más repetida es la de que la única encuesta válida es la del día de las elecciones. Por otra parte, una verdad de Perogrullo.
En cualquier caso por mucho que se aplique el PSOE en negarlo, todo apunta a que las elecciones municipales y autonómicas del próximo 22 de mayo van a constituir un test plebiscitario sobre Zapatero y el PSOE y de cuyos resultados se derivarán –sin duda- consecuencias sobre el calendario electoral para las generales previstas en 2012.
Ayer muchos medios de comunicación publicaban declaraciones de una buena parte de los líderes del Partido Popular, incluido Gallardón, en las que apostaban que un resultado muy malo para los socialistas abocaría indefectiblemente a la convocatoria de elecciones generales anticipadas. Ojalá me digo, pero pienso que no va a ser así.
Más bien opino que si el resultado es ajustado y el Partido Popular gana las elecciones por un margen no superior al 3% en el conjunto de España y, además, no consigue la mayoría absoluta en Castilla La Mancha habrá convocatoria de elecciones para el otoño. Por el contrario, si la debacle socialista es tal y como pronostican las encuestas se agotará la legislatura.
En el primer caso porque si es casi una constante en los últimos estudios del CIS que la mayoría de los encuestados tienen más “simpatía” o se consideran más “cercanos” al PSOE que al PP y si la derrota es “dulce” estás tendencias podrían aumentar y el partido presionaría a Zapatero para convocarlas cuanto antes e intentar ganarlas y luego pactar con los nacionalistas para formar gobierno. No dejemos a un lado tampoco que Rajoy no sale mucho mejor parado que Zapatero en valoración, aunque por primera vez le haya superado por alguna décima.
En caso contrario por aquello tan castizo de “que me quiten lo bailado”, sumado a que el 82,8% de los españoles tienen como máxima preocupación el paro y si las posibilidades de engrosar las listas con muchos de ellos mismos son máximas, se intentará retrasar ese acontecimiento hasta el último día. Con independencia, además, de que el PNV retire sus apoyos parlamentarios por la decisión del Tribunal Supremo sobre Bildu, como anunció Urkullu el domingo.
Pemeches Juspi
pemechesjuspi@gmail.com
Queremos expresar comentarios sobre temas de actualidad e ideas sobre como nos gustaría que fueran las cosas en España
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miércoles, 4 de mayo de 2011
jueves, 23 de diciembre de 2010
Aunque le gustaría no va a poder hacer de Penélope
Estamos metidos de lleno en la Navidad y en el día que, muy posiblemente, ha visto el último sorteo de Navidad tal y como lo conocemos el espíritu de concordia ha llegado al Congreso de los Diputados. Es lo tradicional en estos días donde todos hacemos esfuerzos para tener la fiesta en paz con suegros, cuñados y demás familia con la que no nos llevamos demasiado bien, si acaso nos toleramos, el resto del año.
Rajoy ha ofrecido a Zapatero un acuerdo para defender juntos los intereses de España en la Unión Europea y el presidente, que no era tonto ni en su época de bambi, ha manifestado su esperanza de que ese ofrecimiento no fuera solo fruto de la época. Pero eso sí, ha aprovechado para meterse con Aznar, y decir que la crisis es culpa de nuestra crónica falta de productividad, que por supuesto con el partido socialista se ha recuperado un poquito, y resulta extraño que no haya metido la guerra de Irak de por medio. Hubiera cabido por aquello de la paz navideña. A ver si en la próxima ocasión nombra al Prestige, que hace mucho que no lo hace y se cumplen pronto los 8 años de las campanadas de alguna televisión amiga organizadas en aquella zona, y le echa la culpa de la subida de los carburantes al petróleo perdido en esa tragedia.
Al fin y al cabo, cinco u ocho años seguro que no tienen mucha diferencia para Zapatero, que se ha descolgado hoy con que se precisan al menos cinco para corregir los desequilibrios de la economía. Más de los que él ha tardado en cooperar a producirlos, pero eso ni lo nombra. A lo mejor es que ya ha salido de su depresión y ahora piensa que va a estar otra legislatura para solucionarlos y con la ayuda de Rajoy. Pero tal y como pintan las encuestas por mucho que le gustara el leonés no va a poder hacer de Penélope, se va a tener que conformar con lo destejido.
No, es una simple ironía. He dicho que no es tonto y sabe que el apoyo de Rajoy es interesado, y muy bien que hace el líder de la oposición. Como no está nada claro que Zapatero vaya a irse, y mucho menos que se adelanten las elecciones, el Partido Popular tiene que cambiar de estrategia, y parece que ha comenzado a hacerlo.
Hay que tomar muchas decisiones que serán muy impopulares y que provocarán irritación en la ciudadanía. Como la que tenían ayer, y supongo que continuará estos días, los funcionarios cuando han cobrado la paga extra de Navidad. Y esas decisiones cuanto más se tarden en tomar más duras serán y más impopularidad acarrearán a los que las tomen.
Por ello, ahora que Rajoy tiene bastante claro que, salvo catástrofe, va a ser el próximo presidente del gobierno hace bien en ofrecer su apoyo a Zapatero, para que tome las medidas necesarias cuanto antes, y no tenga excusa de que el Partido Popular se opone a todo. Si no es así tendrá que tomarlas cuando llegue al gobierno y si eso ocurre dentro de 15 meses la situación será todavía peor, y eso si no nos han rescatado.
Zapatero está cada vez más solo como se ha demostrado anteayer con la falta de apoyos a la "Ley Sinde", que no olvidemos que está incluida dentro de ese invento suyo de la Ley de Economía Sostenible, y que una vez obtenido por el PNV lo que quería y apoyados los presupuestos ahora va a querer soltar amarras, como ya pronostiqué hace algún tiempo. Y CiU le va apoyar solo cuando precise algo con urgencia. De hecho mientras escribo está negociando con el Partido Popular de Cataluña para que, al menos, se abstenga y no haya que ir a una tercera vuelta en la investidura. La rotura del “cordón sanitario” va a ir, paradójicamente, en el haber de Zapatero, porque CiU sabe que tendrá que negociar con Rajoy antes de año y medio, aunque llegue a acuerdos también con el PSC, que tampoco no está nada contento con Zapatero.
Y esa soledad es la que parece que va a aprovechar muy inteligentemente Rajoy, y debería llegar a un acuerdo con las pensiones porque la reforma sino tendrá que hacerla él, y con las perspectivas de reducción del superávit de la Seguridad Social puede que en dos años la jubilación a los 67 sea insuficiente. Y puestos a ello, que sea a Zapatero al que le monten una segunda huelga general. Injustificada, desnortada y condenada al fracaso como la anterior. Pero no sería malo que la convocaran, para que en las cúpulas sindicales se produjera una imprescindible reflexión –acompañada de recambios de dirigentes- que condujera a convertirlos en sindicatos del siglo XXI.
Pemeches Juspi
pemechesjuspi@gmail.com
Rajoy ha ofrecido a Zapatero un acuerdo para defender juntos los intereses de España en la Unión Europea y el presidente, que no era tonto ni en su época de bambi, ha manifestado su esperanza de que ese ofrecimiento no fuera solo fruto de la época. Pero eso sí, ha aprovechado para meterse con Aznar, y decir que la crisis es culpa de nuestra crónica falta de productividad, que por supuesto con el partido socialista se ha recuperado un poquito, y resulta extraño que no haya metido la guerra de Irak de por medio. Hubiera cabido por aquello de la paz navideña. A ver si en la próxima ocasión nombra al Prestige, que hace mucho que no lo hace y se cumplen pronto los 8 años de las campanadas de alguna televisión amiga organizadas en aquella zona, y le echa la culpa de la subida de los carburantes al petróleo perdido en esa tragedia.
Al fin y al cabo, cinco u ocho años seguro que no tienen mucha diferencia para Zapatero, que se ha descolgado hoy con que se precisan al menos cinco para corregir los desequilibrios de la economía. Más de los que él ha tardado en cooperar a producirlos, pero eso ni lo nombra. A lo mejor es que ya ha salido de su depresión y ahora piensa que va a estar otra legislatura para solucionarlos y con la ayuda de Rajoy. Pero tal y como pintan las encuestas por mucho que le gustara el leonés no va a poder hacer de Penélope, se va a tener que conformar con lo destejido.
No, es una simple ironía. He dicho que no es tonto y sabe que el apoyo de Rajoy es interesado, y muy bien que hace el líder de la oposición. Como no está nada claro que Zapatero vaya a irse, y mucho menos que se adelanten las elecciones, el Partido Popular tiene que cambiar de estrategia, y parece que ha comenzado a hacerlo.
Hay que tomar muchas decisiones que serán muy impopulares y que provocarán irritación en la ciudadanía. Como la que tenían ayer, y supongo que continuará estos días, los funcionarios cuando han cobrado la paga extra de Navidad. Y esas decisiones cuanto más se tarden en tomar más duras serán y más impopularidad acarrearán a los que las tomen.
Por ello, ahora que Rajoy tiene bastante claro que, salvo catástrofe, va a ser el próximo presidente del gobierno hace bien en ofrecer su apoyo a Zapatero, para que tome las medidas necesarias cuanto antes, y no tenga excusa de que el Partido Popular se opone a todo. Si no es así tendrá que tomarlas cuando llegue al gobierno y si eso ocurre dentro de 15 meses la situación será todavía peor, y eso si no nos han rescatado.
Zapatero está cada vez más solo como se ha demostrado anteayer con la falta de apoyos a la "Ley Sinde", que no olvidemos que está incluida dentro de ese invento suyo de la Ley de Economía Sostenible, y que una vez obtenido por el PNV lo que quería y apoyados los presupuestos ahora va a querer soltar amarras, como ya pronostiqué hace algún tiempo. Y CiU le va apoyar solo cuando precise algo con urgencia. De hecho mientras escribo está negociando con el Partido Popular de Cataluña para que, al menos, se abstenga y no haya que ir a una tercera vuelta en la investidura. La rotura del “cordón sanitario” va a ir, paradójicamente, en el haber de Zapatero, porque CiU sabe que tendrá que negociar con Rajoy antes de año y medio, aunque llegue a acuerdos también con el PSC, que tampoco no está nada contento con Zapatero.
Y esa soledad es la que parece que va a aprovechar muy inteligentemente Rajoy, y debería llegar a un acuerdo con las pensiones porque la reforma sino tendrá que hacerla él, y con las perspectivas de reducción del superávit de la Seguridad Social puede que en dos años la jubilación a los 67 sea insuficiente. Y puestos a ello, que sea a Zapatero al que le monten una segunda huelga general. Injustificada, desnortada y condenada al fracaso como la anterior. Pero no sería malo que la convocaran, para que en las cúpulas sindicales se produjera una imprescindible reflexión –acompañada de recambios de dirigentes- que condujera a convertirlos en sindicatos del siglo XXI.
Pemeches Juspi
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