En plena tempestad de declaraciones de los comunicadores gubernamentales –acuérdense que tenemos un gobierno de comunicadores, según nos explicaron en la última remodelación del mismo- sobre medidas de ahorro energético, hemos conocido ayer las cifras del paro registrado de febrero. Vamos mejorando, ha llegado a insinuar alguna de las subordinadas del comunicador del paro, Valeriano Gómez. Dice que la subida es menor que en años anteriores y se queda tan tranquila. Triste consuelo, sobre todo para los parados, que ya son un 4,08% más que el año pasado y que alcanzan la cifra de 4.299.263 personas con nombre y apellido, no una cifra estadística sobre la que se pueden hacer elucubraciones y explicaciones propias de un niño pequeño cogido “in fraganti” en una travesura. Y el número de afiliados a la Seguridad Social disminuyendo para no variar.
Esto ya se veía venir, pero aquí estamos jugando a distraernos una vez más, tal y como ya he denunciado en este blog en más de una ocasión. Y además es que ni saben hacerlo a pesar de todos los expertos en propaganda y comunicación que tienen. Es tal el afán de protagonismo de alguno de nuestros ministros que no se cortan ni un pelo a la hora de hacer el ridículo. Seguro que piensan que para lo que les queda en el convento por lo menos van a tener su minuto de gloria televisivo, que lo “importante es que hablen de uno, aunque sea mal”, según la frase atribuida originalmente a Oscar Wilde.
Es cierto que tenemos que ahorrar energía. Tan imprescindible y tan cierto como que en el tema de políticas energéticas no hacemos nada más que dar bandazos y aplicar recetas “ideológicas” aunque sean contrarias a la opinión de los expertos en la materia. Pero eso no justifica los anuncios y contra anuncios continuos de nuestro Gobierno. El petróleo que recibimos de Libia no supera el 13% de nuestras importaciones y países como Italia y Francia dependen más que nosotros de ese país y no diseñan políticas de ahorro improvisadas y de gran resonancia mediática y poca efectividad. Menos aún si se contradicen en el plazo de horas y están tomadas sin ningún estudio técnico previo.
¿Por qué no se tomaron hace dos años cuando el precio del barril de crudo estaba a 150 dólares? Ah, ya. Ahora me acuerdo. Entonces no había crisis, nuestro sistema financiero era el mejor del universo y si los países donde realmente había crisis adoptaran una salida social a la misma el mundo sería mejor y habría menos pobres.
Se le ocurre al desertor del Ayuntamiento de Madrid –no hay que olvidar que después de su estrepitosa derrota ante Gallardón a pesar del juego sucio que mostró, Sebastián no llegó a tomar posesión de su acta de concejal- cambiar todas las bombillas de las ciudades de España y cifra el ahorro en un 42%. Me pregunto si todos los ayuntamientos conocen cuantas farolas tienen; estoy convencido que no todos ni mucho menos. Ese 42% suena a una ocurrencia del momento. Me pregunto también porque no se han ido cambiando progresivamente las bombillas de esas farolas por otras de bajo consumo. Se nos dijo hace tiempo que se estaba haciendo y es verdad que en Madrid se han renovado muchas farolas por tecnologías de ahorro energético, -y de paso las calles donde se han instalado están menos iluminadas- y en otras ciudades, como Toledo, también se ha ido haciendo.
Luego dirán que hay tertulias televisivas nocturnas que dicen barbaridades. Pero es que se lo ponen muy fácil. Es para pensar mal que se proponga cambiar todas las bombillas de España de golpe. Si difícil es cuantificar el ahorro producido cuando no se saben las que existen, no es más fácil saber que la inversión necesaria para cambiar las luminarias –acompañadas necesariamente del recambio de las farolas en muchos casos- es inmensa. ¿Quién la va a pagar? Porque tan pronto se dice que el Ministerio de Industria y al rato que los Ayuntamientos. ¿Con qué dinero? ¿Con fondos como los de los EREs de Andalucía? ¿O es que Zapatero para su viaje por Oriente Medio y su peculiar propuesta de "plan Marshall privado" ha contactado con empresas expertas en el cambio de bombillas? Aclaro que todo esto es ironía porque, espero no equivocarme, lo que se trata es de distraernos y hurtar el debate de las cosas serias y preocupantes. No es que el ahorro energético no sea cosa seria. No lo es la manera de encararlo que tiene el Gobierno.
¿El plan E no contempló actuaciones de este tipo? Seguro que sí, como también recogía el impulso del vehículo eléctrico y el ahorro energético en edificios públicos. ¿Se llevaron a cabo y, por tanto, las propuestas actuales son un mero ejercicio de distracción y propaganda, o es que se vendió solo palabrería cuando se anunciaron las políticas medioambientales del citado plan E? Que yo tenga noticias, la única Administración Pública que cierra y corta la energía eléctrica y la climatización a las cinco de la tarde es el Ayuntamiento de Madrid.
Se anuncia y se desmiente con explicaciones que son para extraterrestres la limitación de la iluminación en carreteras. La de velocidad en autovías y autopistas se acompaña de reducción del precio del billete de cercanías. En dos palabras, más propaganda, porque el grueso del uso de las cercanías está en Madrid y Barcelona y en la capital más del 90% de los usuarios usan el abono del Consorcio de Transportes y, por tanto, no les afecta esa bajada. Y en Barcelona la Generalitat ya ha dicho que a ver si lo aplican porque nadie ha contado con ellos y que una vez que le sacaron la transferencia de ese transporte ferroviario a Zapatero este ya no es competente para fijar sus tarifas. Es decir, más propaganda y, ojalá, que no más gasto público si ahora le sacan los catalanes el importe del descuento en los billetes y un poco más por los trámites administrativos para aplicarlos; tiempo al tiempo.
Como pueden Vds. mismos deducir lo que se trata es de intentar distraernos y no tratarnos como adultos y lo del paro, el IPC, la subida del Euribor, la falta de crédito a las PYMES y hogares, etc. como si no tuviera mayor importancia. Al fin y al cabo ha dicho el Secretario de Estado de Economía que hay que ahorrar menos y gastar más, que tenemos mucho patrimonio y, por tanto, somos ricos. Que se lo pregunten a los parados y a Cáritas, que de esto sabe bastante.
Los españoles necesitamos un gobierno que nos trate como ciudadanos responsables –que lo somos- y que se dedique a hacer política seria y pensando en el futuro. Cuando empiece a tratarnos así nunca más nadie tendrá que hacer el comentario que escuché hace ya más de treinta años y que reseño en el último párrafo de este post y que oí al inicio de la Transición, de la que siempre ha renegado Zapatero y que ahora ha ido a vender a Túnez. Ya podía aprender nuestro presidente de los tunecinos y dimitir de una vez y así, de paso, podríamos tener un gobierno de personas –hombres o mujeres- preparadas, serias, responsables, con sentido del ridículo y dedicadas a gobernar, no a inventos propios del profesor Franz de Copenhague del TBO. Y de paso, ahorraremos energía por la cuenta que nos tiene.
En aquella época hubo una importante sequía –una de tantas- en España y me acuerdo que estando de guardia en un hospital coincidí en la cena con un prestigioso médico formado en el Reino Unido. No se me olvidará nunca. Dijo que si en Inglaterra la autoridad competente pedía que se ahorrara agua por una hipotética sequía los ciudadanos dejarían de tomar hasta el té de las cinco si la situación fuera crítica. Aquí diríamos –y en aquel entonces se decía- “que ahorre Suárez”, concluía el colega que durante toda su vida tanto añoró su etapa británica. Afortunadamente considero que las cosas han cambiado y que el vivir en una sociedad democrática nos ha hecho adultos, aunque el gobierno de Zapatero piense que no. Tal vez por eso adopta medidas con casi idénticos argumentos que hacía el de Franco presidido por Carrero Blanco en 1973.
Pemeches Juspi
pemechesjuspi@gmail.com
Queremos expresar comentarios sobre temas de actualidad e ideas sobre como nos gustaría que fueran las cosas en España
jueves, 3 de marzo de 2011
lunes, 28 de febrero de 2011
Por la memoria de sus abuelos
La semana pasada hemos asistido a un considerable revuelo sobre la hipotética sucesión de Zapatero a raíz de las palabras de la ministra de Defensa Carme Chacón diciendo, en resumen, que ella estaría por participar en unas primarias y que España está preparada para tener como presidente del Gobierno a una mujer y catalana. Bien es verdad, y eso ha tenido menor difusión, que dijo primero que el mejor es Zapatero, que apuesta por él y que si hubiera que votar, ella lo haría por el leonés.
Lo primero que se me viene a la cabeza es el por qué minusvalora a las mujeres. No entiendo esa manía de decir que estamos preparados, que casi, que todavía no, -cualquier variante-, para que una mujer acceda un ejercer un puesto directivo o un liderazgo en cualquier aspecto de la vida. La mujer, salvo por la distinción fisiológica que ocasiona el estar preparada para engendrar y dar cabida a una nueva vida, es –en mi opinión- igual al hombre y en esfuerzo y capacidad de trabajo posiblemente le supera. Así que ya está bien de minusvalorar a las mujeres, y, sobre todo, que lo hagan mujeres y, especialmente, las que más propaganda hacen de la igualdad.
Por eso la salida de Guillermo Fernández Vara diciendo que también España está preparada para tener un presidente extremeño es una apreciación inteligente y de gran finura. Porque el debate no es ni debe ser si el futuro presidente del Gobierno puede ser una mujer o un catalán, gallego o ceutí. Si lo centramos en eso a lo peor habría que decir que no puede ser leonés, vista la manifiesta incompetencia y frivolidad para ejercer tan altas funciones que manifiesta Zapatero. El presidente del Gobierno debe, ante todo, sentirse español y tener capacidad para ejercer el cargo rodeándose de los mejores, no de meros ayudantes.
Da la impresión de que en España no tenemos más problemas que la sucesión de Zapatero, y que lo demás ya está todo encauzado. La subida del petróleo la vamos a resolver con medidas ya aplicadas por Franco en 1973 en circunstancias totalmente distintas, el problema de las cajas paso adelante y pasito atrás, el IPC cada día más “alegre", el Euribor entusiasmando a los hipotecados, la reforma laboral a medias, y lo más grave para todos -salvo para Zapatero-, los parados siguen aumentando.
Eso sí, Zapatero el jueves pasado sacando pecho sobre sus políticas sociales y olvidándose del paro, y contando, de paso, con el apoyo del Rey en Rusia defendiendo las medidas aplicadas por su gobierno. Supongo que no le habrá quedado más remedio para intentar atraer inversiones rusas a nuestro país.
Como seguimos con nuestro déficit y se han autorizados nuevos endeudamientos a varias Comunidades Autónomas tras la entrevista de Zapatero con Mas, hay que aprovechar que el Pisuerga pasa por Valladolid para limitar la velocidad en autopistas tal y como hizo el gobierno franquista en 1973 ante una crisis del petróleo distinta a la ocasionada por los sucesos del norte de Africa. Así, se vende que es para ahorrar petróleo y para contribuir a la mejora del medio ambiente y lo que realmente se va a conseguir es incrementar la recaudación por exceso de velocidad. Es un límite que con los vehículos modernos no está demasiado claro que ahorre mucho combustible y, vistas las encuestas digitales sobre la oportunidad de la medida, no parece que vaya a respetarse en demasía. Y que tiene afán recaudatorio se explica también porque no va a afectar a la escala del carnet por puntos. Y no quiero pensar mal, pero si la medida entra en vigor el 7 de marzo y hay que cambiar las placas de señalización habrá que hacerlo por procedimiento de urgencia. A ver qué empresa o empresas son las afortunadas.
Y con esta política de lo mismo y lo contrario típica de Zapatero se baja el precio del billete de cercanías y media distancia de Renfe Operadora. Bien por los usuarios del mismo, mal por todos porque incrementará el déficit de la entidad pública empresarial.
Nuestro presidente en estado puro que ayer se fue de viaje Túnez a ofrecer expertos en reformas constitucionales y luego a Catar donde no se esperan revueltas –que toquen madera, que Zapatero siempre ha sido un poco gafe apoyando políticos en el extranjero- a firmar acuerdos económicos.
Por cierto, el Consejo de Ministros del viernes aprobó dos acuerdos entre España y la Universidad de las Naciones Unidas para la Alianza de Civilizaciones. Es decir, algo que constituye una preocupación máxima de los españoles y que de paso conlleva aumento del gasto público.
Ojalá me equivoque como ya he comentado en alguna ocasión, pero cada vez tengo más dudas de que Zapatero renuncie a volver a ser candidato, y me da que todo lo de Carme Chacón no deja de ser una maniobra del propio presidente para avisar a Rubalcaba y a los que se postulan a sustituirle. Creo que Zapatero ha perdido de tal manera el sentido de la realidad que puede que termine diciendo, como Gadafi, que debe continuar por la memoria de su abuelo, el capitán Rodríguez.
Pemeches Juspi
pemechesjuspi@gmail.com
Lo primero que se me viene a la cabeza es el por qué minusvalora a las mujeres. No entiendo esa manía de decir que estamos preparados, que casi, que todavía no, -cualquier variante-, para que una mujer acceda un ejercer un puesto directivo o un liderazgo en cualquier aspecto de la vida. La mujer, salvo por la distinción fisiológica que ocasiona el estar preparada para engendrar y dar cabida a una nueva vida, es –en mi opinión- igual al hombre y en esfuerzo y capacidad de trabajo posiblemente le supera. Así que ya está bien de minusvalorar a las mujeres, y, sobre todo, que lo hagan mujeres y, especialmente, las que más propaganda hacen de la igualdad.
Por eso la salida de Guillermo Fernández Vara diciendo que también España está preparada para tener un presidente extremeño es una apreciación inteligente y de gran finura. Porque el debate no es ni debe ser si el futuro presidente del Gobierno puede ser una mujer o un catalán, gallego o ceutí. Si lo centramos en eso a lo peor habría que decir que no puede ser leonés, vista la manifiesta incompetencia y frivolidad para ejercer tan altas funciones que manifiesta Zapatero. El presidente del Gobierno debe, ante todo, sentirse español y tener capacidad para ejercer el cargo rodeándose de los mejores, no de meros ayudantes.
Da la impresión de que en España no tenemos más problemas que la sucesión de Zapatero, y que lo demás ya está todo encauzado. La subida del petróleo la vamos a resolver con medidas ya aplicadas por Franco en 1973 en circunstancias totalmente distintas, el problema de las cajas paso adelante y pasito atrás, el IPC cada día más “alegre", el Euribor entusiasmando a los hipotecados, la reforma laboral a medias, y lo más grave para todos -salvo para Zapatero-, los parados siguen aumentando.
Eso sí, Zapatero el jueves pasado sacando pecho sobre sus políticas sociales y olvidándose del paro, y contando, de paso, con el apoyo del Rey en Rusia defendiendo las medidas aplicadas por su gobierno. Supongo que no le habrá quedado más remedio para intentar atraer inversiones rusas a nuestro país.
Como seguimos con nuestro déficit y se han autorizados nuevos endeudamientos a varias Comunidades Autónomas tras la entrevista de Zapatero con Mas, hay que aprovechar que el Pisuerga pasa por Valladolid para limitar la velocidad en autopistas tal y como hizo el gobierno franquista en 1973 ante una crisis del petróleo distinta a la ocasionada por los sucesos del norte de Africa. Así, se vende que es para ahorrar petróleo y para contribuir a la mejora del medio ambiente y lo que realmente se va a conseguir es incrementar la recaudación por exceso de velocidad. Es un límite que con los vehículos modernos no está demasiado claro que ahorre mucho combustible y, vistas las encuestas digitales sobre la oportunidad de la medida, no parece que vaya a respetarse en demasía. Y que tiene afán recaudatorio se explica también porque no va a afectar a la escala del carnet por puntos. Y no quiero pensar mal, pero si la medida entra en vigor el 7 de marzo y hay que cambiar las placas de señalización habrá que hacerlo por procedimiento de urgencia. A ver qué empresa o empresas son las afortunadas.
Y con esta política de lo mismo y lo contrario típica de Zapatero se baja el precio del billete de cercanías y media distancia de Renfe Operadora. Bien por los usuarios del mismo, mal por todos porque incrementará el déficit de la entidad pública empresarial.
Nuestro presidente en estado puro que ayer se fue de viaje Túnez a ofrecer expertos en reformas constitucionales y luego a Catar donde no se esperan revueltas –que toquen madera, que Zapatero siempre ha sido un poco gafe apoyando políticos en el extranjero- a firmar acuerdos económicos.
Por cierto, el Consejo de Ministros del viernes aprobó dos acuerdos entre España y la Universidad de las Naciones Unidas para la Alianza de Civilizaciones. Es decir, algo que constituye una preocupación máxima de los españoles y que de paso conlleva aumento del gasto público.
Ojalá me equivoque como ya he comentado en alguna ocasión, pero cada vez tengo más dudas de que Zapatero renuncie a volver a ser candidato, y me da que todo lo de Carme Chacón no deja de ser una maniobra del propio presidente para avisar a Rubalcaba y a los que se postulan a sustituirle. Creo que Zapatero ha perdido de tal manera el sentido de la realidad que puede que termine diciendo, como Gadafi, que debe continuar por la memoria de su abuelo, el capitán Rodríguez.
Pemeches Juspi
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viernes, 25 de febrero de 2011
Electrones etiqueta verde
Ante la situación en Libia y la masacre de Gadafi el gobierno español no solo no se pone de acuerdo en cómo abordar el problema y mientras Trinidad Jiménez se coloca de perfil y la "auto candidata" a sustituir a Zapatero manifiesta su indignación con la situación en la antigua colonia italiana, el ministro de Industria hace una declaraciones de aliño diciendo que habrá que intentar que la luz no siga subiendo. Es más, dice incluso que la situación en el norte de Africa está beneficiando al turismo en Canarias, y que habrá que tomar medidas de ahorro si el petróleo sigue subiendo.
También expresa que nuestros suministros energéticos están garantizados y, por poco, no ha dicho de paso que si utilizáramos más la bicicleta y compráramos coches eléctricos no habría de que preocuparse. Lo que es lamentable es que prácticamente nadie se preocupe de los ciudadanos libios masacrados ni de parar los pies al aficionado al bótox y a la escolta de vírgenes armadas. Parece que todos deben algo a Gadafi, o le tienen cosas que agradecer.
Si no agradecer por lo menos algunos van a tener la excusa perfecta para enredar un poco más en nuestra errática política energética que va dando tumbos cada poco tiempo, pero que terminan siempre en el bolsillo de los consumidores. Ya se está preparando el terreno para una próxima subida de la luz y del gas. La del gas por el litigio con Sonotrac y por la posible extensión del conflicto árabe a Argelia. Y la de las tarifas eléctricas por el incremento del precio del petróleo.
Ya que hablan del incremento del precio del petróleo, ¿va a subir la luz también a los que en su día contrataron energía “verde”? ¿O esto fue uno de los múltiples “timos” que sufrimos los consumidores? La verdad es que no he vuelto a estudiar física desde el preuniversitario, pero algún poso me queda y, si lo sumo a algo de sentido común, me pregunto cómo le llega la energía eléctrica a un vecino que ha contratado esa energía “limpia” o “verde”, mientras el resto de vecinos del edificio siguen con el contrato de toda la vida. Me lo pregunto porque me he informado y no les han cambiado ningún cable en el cuarto de contadores del edificio ni en la entrada al mismo. No sé, es posible que los electrones sean de distinto color y sepan a donde dirigirse.
Reconozco que tengo interés personal en el asunto porque en mi factura pone –sin yo haber solicitado nada- que toda la electricidad que consumo procede de energías renovables. Tampoco entiendo mucho, porque resulta que la red eléctrica española está toda interconectada entre sí y con Francia y Portugal y, por más que busco en internet y pregunto, nadie me explica si los electrones van realmente marcados con una etiqueta verde como el sátrapa de Gadafi ha ordenado que se señalen sus fieles, y así saben dirigirse a mi lavadora sin equivocarse de camino.
Por eso no comprendo lo de la posible nueva subida de la luz a los que “disfrutamos” de energías renovables, salvo que resulte que el fraude es mayor del anunciado y los huertos solares funcionen de noche y los molinos se muevan en ausencia de viento gracias a generadores alimentados por gasóleo agrícola, y así hay doble subvención. La de las energías renovables más la del combustible necesario para ese hipotético fraude. O que todo sea una política publicitaria engañosa de las compañías eléctricas, Por cierto, el déficit de tarifa irá cada incrementándose cada vez más, pero las acciones de alguna de las mayores compañías eléctricas se han revalorizado, en lo que va de año 2011, entre un 6 y un 11%.
Porque no quiero pensar, tampoco, que ahora se aproveche la subida del petróleo ocasionada por los sucesos de Libia para enmarañar un poquito más el tema de las subvenciones a las renovables, cuando los socialistas puede que pierdan el gobierno en Comunidades Autónomas intensamente pobladas de huertos solares y generadores eólicos.
En todo caso me suena extraño lo que dice Sebastián de que vamos a intentar evitar las subidas con ahorros energéticos apagando farolas en autopistas y limitando la temperatura en edificios públicos. ¿No había prometido anteriormente el gobierno de Zapatero ahorros en este sentido para ayudar a salir de la crisis? Sí, claro que lo había hecho. Lo triste es que todavía algunos le creen. Yo no, y estoy convencido que más bien pronto veremos una nueva subida de las tarifas energéticas.
Pemeches Juspi
pemechesjuspi@gmail.com
También expresa que nuestros suministros energéticos están garantizados y, por poco, no ha dicho de paso que si utilizáramos más la bicicleta y compráramos coches eléctricos no habría de que preocuparse. Lo que es lamentable es que prácticamente nadie se preocupe de los ciudadanos libios masacrados ni de parar los pies al aficionado al bótox y a la escolta de vírgenes armadas. Parece que todos deben algo a Gadafi, o le tienen cosas que agradecer.
Si no agradecer por lo menos algunos van a tener la excusa perfecta para enredar un poco más en nuestra errática política energética que va dando tumbos cada poco tiempo, pero que terminan siempre en el bolsillo de los consumidores. Ya se está preparando el terreno para una próxima subida de la luz y del gas. La del gas por el litigio con Sonotrac y por la posible extensión del conflicto árabe a Argelia. Y la de las tarifas eléctricas por el incremento del precio del petróleo.
Ya que hablan del incremento del precio del petróleo, ¿va a subir la luz también a los que en su día contrataron energía “verde”? ¿O esto fue uno de los múltiples “timos” que sufrimos los consumidores? La verdad es que no he vuelto a estudiar física desde el preuniversitario, pero algún poso me queda y, si lo sumo a algo de sentido común, me pregunto cómo le llega la energía eléctrica a un vecino que ha contratado esa energía “limpia” o “verde”, mientras el resto de vecinos del edificio siguen con el contrato de toda la vida. Me lo pregunto porque me he informado y no les han cambiado ningún cable en el cuarto de contadores del edificio ni en la entrada al mismo. No sé, es posible que los electrones sean de distinto color y sepan a donde dirigirse.
Reconozco que tengo interés personal en el asunto porque en mi factura pone –sin yo haber solicitado nada- que toda la electricidad que consumo procede de energías renovables. Tampoco entiendo mucho, porque resulta que la red eléctrica española está toda interconectada entre sí y con Francia y Portugal y, por más que busco en internet y pregunto, nadie me explica si los electrones van realmente marcados con una etiqueta verde como el sátrapa de Gadafi ha ordenado que se señalen sus fieles, y así saben dirigirse a mi lavadora sin equivocarse de camino.
Por eso no comprendo lo de la posible nueva subida de la luz a los que “disfrutamos” de energías renovables, salvo que resulte que el fraude es mayor del anunciado y los huertos solares funcionen de noche y los molinos se muevan en ausencia de viento gracias a generadores alimentados por gasóleo agrícola, y así hay doble subvención. La de las energías renovables más la del combustible necesario para ese hipotético fraude. O que todo sea una política publicitaria engañosa de las compañías eléctricas, Por cierto, el déficit de tarifa irá cada incrementándose cada vez más, pero las acciones de alguna de las mayores compañías eléctricas se han revalorizado, en lo que va de año 2011, entre un 6 y un 11%.
Porque no quiero pensar, tampoco, que ahora se aproveche la subida del petróleo ocasionada por los sucesos de Libia para enmarañar un poquito más el tema de las subvenciones a las renovables, cuando los socialistas puede que pierdan el gobierno en Comunidades Autónomas intensamente pobladas de huertos solares y generadores eólicos.
En todo caso me suena extraño lo que dice Sebastián de que vamos a intentar evitar las subidas con ahorros energéticos apagando farolas en autopistas y limitando la temperatura en edificios públicos. ¿No había prometido anteriormente el gobierno de Zapatero ahorros en este sentido para ayudar a salir de la crisis? Sí, claro que lo había hecho. Lo triste es que todavía algunos le creen. Yo no, y estoy convencido que más bien pronto veremos una nueva subida de las tarifas energéticas.
Pemeches Juspi
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jueves, 24 de febrero de 2011
¡Qué lástima!
Esperanza Aguirre acaba de ser intervenida de un cáncer de mama en el Hospital Clínico San Carlos y lo primero es desearle una pronta recuperación y que la evolución del proceso sea totalmente positiva. Ella misma anunció su padecimiento con voz entrecortada por la emoción y, sin duda, por la preocupación. Por muy buenos augurios que le hubieran proporcionado los médicos, el enfrentarse de repente, encontrándose perfectamente y en máxima actividad, al diagnóstico de un cáncer es un golpe muy fuerte para cualquier persona. Y desde luego para la presidenta de la Comunidad de Madrid ha debido serlo porque sí hay alguien acostumbrado a los medios de comunicación es ella y, sin embargo, la emoción la embargó.
Se puede discrepar, y hay quién lo hace, sobre la manera en que lo comunicó a los medios de comunicación. Posiblemente yo en su lugar lo hubiera hecho a través de un comunicado una vez intervenida, pero por otra parte el haberlo con tal naturalidad y afectación real –en absoluto fingida como algunos han comentado en foros- sin duda servirá para animar a muchas mujeres que están pasando o pasarán por su mismo trance.
No es sin embargo el objeto principal de este artículo desear una pronta recuperación a la lideresa del PP. No, mi intención es manifestar mi repulsa e indignación por muchos comentarios que se leen en foros y en los apartados para comentar la noticia en algunos medios de comunicación, sobre todo próximos a Zapatero, el cual, en un gesto que le honra, ha llamado a Aguirre para interesarse por ella y desearla lo mejor.
Se repite en muchos de esos comentarios cosas como “aunque es mi enemiga, que se recupere” “que no sea nada pero me gustaría saber que lista de espera ha tenido”, “quiero saber quién es su compañera de habitación” “le deseo lo mejor a pesar de lo mal que está la sanidad en Madrid por su culpa”, además de otras cosas que mejor no transcribir.
¡Qué lástima! ¿Cómo hemos podido llegar a esto? Creo que en la sanidad en Madrid se pueden criticar cosas, una de ellas el haber ido dando bandazos en la estructura organizacional como ya comenté en este blog hasta la llegada del actual consejero y viceconsejera de asistencia sanitaria, pero no es de recibo el no reconocer el gran incremento de medios puestos a disposición de los ciudadanos. Y nunca ha habido lista de espera para intervenciones por razón de cáncer ni ahora ni nunca, y cuando ha habido huelgas este tipo de intervenciones siempre se han incluido en los servicios mínimos.
También se dice en algunos medios de la izquierda que con quién ha compartido habitación. Pues seguramente con nadie, como cada día es más frecuente desde que el extinto Insalud construyó sus últimos hospitales y, sobre todo, después de las transferencias. Uno, que ya tiene cierta edad, ha asistido a muchas reuniones de elaboración de planes funcionales de hospitales y –ellos sabrán la causa- los técnicos más comprometidos con el partido socialista siempre defendían las habitaciones compartidas; eso sí si luego tenía que ingresar un familiar o ellos mismos intentaban por todos los medios no compartir habitación.
Por supuesto me gustaría que se conociera cual es la atención sanitaria de que dispone el presidente del gobierno y con qué infraestructura cuenta en La Moncloa y cuando va de viaje y, en caso de que tuviera algo de lo que no disponemos el resto de ciudadanos, me gustaría saber quién lo paga. Sí ya sé que si acaso la tiene la pagamos todos, pero yo me refiero a qué administración pública es la que gestiona ese gasto, si es que se produce. También si acude él o su familia a hospitales públicos. Me gustaría que hubiera en estos temas la misma transparencia en la presidencia de Gobierno que la que ha mostrado la Comunidad de Madrid. No por nada, únicamente por que puede que muchos se sorprendieran.
Y ya que decir del periódico “amigo” de Esperanza Aguirre y la publicación de la foto de la presidenta saliendo del quirófano. Parece mentira que el gran defensor de ella, con la historia que tiene de videos robados, haya descendido a esos niveles. Conociendo los hospitales tampoco entiendo como no se previó esta circunstancia y los servicios de seguridad del hospital y de la presidenta no lo evitaron. Y ya publicar hasta la habitación donde se encuentra y el plano aproximado de situación de la misma me parece fuera de lugar; tanto como cuando a principios de los noventa, y con el terrorismo etarra en plena ebullición –el atentado contra Aznar se produjo en esa misma época-, publicó ese diario un detallado croquis de la delegación del gobierno en Madrid incluyendo las habitaciones privadas de la entonces delegada.
Sí ¡qué lástima! que hayan sido algunos ciudadanos de a pie y algún medio de comunicación los que no hayan demostrado ninguna sensibilidad, empatía y respeto a la intimidad de una persona que está pasando –como muchas otras en nuestro país- por un mal momento en su vida personal. Afortunadamente ha podido contar –como todos nosotros- con los excelentes médicos y profesionales de nuestro Sistema Nacional de Salud. Por una vez, los políticos han dado ejemplo; ojalá que su actitud dejara de ser una excepción.
Pemeches Juspi
pemechesjuspi@gmail.com
Se puede discrepar, y hay quién lo hace, sobre la manera en que lo comunicó a los medios de comunicación. Posiblemente yo en su lugar lo hubiera hecho a través de un comunicado una vez intervenida, pero por otra parte el haberlo con tal naturalidad y afectación real –en absoluto fingida como algunos han comentado en foros- sin duda servirá para animar a muchas mujeres que están pasando o pasarán por su mismo trance.
No es sin embargo el objeto principal de este artículo desear una pronta recuperación a la lideresa del PP. No, mi intención es manifestar mi repulsa e indignación por muchos comentarios que se leen en foros y en los apartados para comentar la noticia en algunos medios de comunicación, sobre todo próximos a Zapatero, el cual, en un gesto que le honra, ha llamado a Aguirre para interesarse por ella y desearla lo mejor.
Se repite en muchos de esos comentarios cosas como “aunque es mi enemiga, que se recupere” “que no sea nada pero me gustaría saber que lista de espera ha tenido”, “quiero saber quién es su compañera de habitación” “le deseo lo mejor a pesar de lo mal que está la sanidad en Madrid por su culpa”, además de otras cosas que mejor no transcribir.
¡Qué lástima! ¿Cómo hemos podido llegar a esto? Creo que en la sanidad en Madrid se pueden criticar cosas, una de ellas el haber ido dando bandazos en la estructura organizacional como ya comenté en este blog hasta la llegada del actual consejero y viceconsejera de asistencia sanitaria, pero no es de recibo el no reconocer el gran incremento de medios puestos a disposición de los ciudadanos. Y nunca ha habido lista de espera para intervenciones por razón de cáncer ni ahora ni nunca, y cuando ha habido huelgas este tipo de intervenciones siempre se han incluido en los servicios mínimos.
También se dice en algunos medios de la izquierda que con quién ha compartido habitación. Pues seguramente con nadie, como cada día es más frecuente desde que el extinto Insalud construyó sus últimos hospitales y, sobre todo, después de las transferencias. Uno, que ya tiene cierta edad, ha asistido a muchas reuniones de elaboración de planes funcionales de hospitales y –ellos sabrán la causa- los técnicos más comprometidos con el partido socialista siempre defendían las habitaciones compartidas; eso sí si luego tenía que ingresar un familiar o ellos mismos intentaban por todos los medios no compartir habitación.
Por supuesto me gustaría que se conociera cual es la atención sanitaria de que dispone el presidente del gobierno y con qué infraestructura cuenta en La Moncloa y cuando va de viaje y, en caso de que tuviera algo de lo que no disponemos el resto de ciudadanos, me gustaría saber quién lo paga. Sí ya sé que si acaso la tiene la pagamos todos, pero yo me refiero a qué administración pública es la que gestiona ese gasto, si es que se produce. También si acude él o su familia a hospitales públicos. Me gustaría que hubiera en estos temas la misma transparencia en la presidencia de Gobierno que la que ha mostrado la Comunidad de Madrid. No por nada, únicamente por que puede que muchos se sorprendieran.
Y ya que decir del periódico “amigo” de Esperanza Aguirre y la publicación de la foto de la presidenta saliendo del quirófano. Parece mentira que el gran defensor de ella, con la historia que tiene de videos robados, haya descendido a esos niveles. Conociendo los hospitales tampoco entiendo como no se previó esta circunstancia y los servicios de seguridad del hospital y de la presidenta no lo evitaron. Y ya publicar hasta la habitación donde se encuentra y el plano aproximado de situación de la misma me parece fuera de lugar; tanto como cuando a principios de los noventa, y con el terrorismo etarra en plena ebullición –el atentado contra Aznar se produjo en esa misma época-, publicó ese diario un detallado croquis de la delegación del gobierno en Madrid incluyendo las habitaciones privadas de la entonces delegada.
Sí ¡qué lástima! que hayan sido algunos ciudadanos de a pie y algún medio de comunicación los que no hayan demostrado ninguna sensibilidad, empatía y respeto a la intimidad de una persona que está pasando –como muchas otras en nuestro país- por un mal momento en su vida personal. Afortunadamente ha podido contar –como todos nosotros- con los excelentes médicos y profesionales de nuestro Sistema Nacional de Salud. Por una vez, los políticos han dado ejemplo; ojalá que su actitud dejara de ser una excepción.
Pemeches Juspi
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miércoles, 23 de febrero de 2011
Historia clínica electrónica: a medias y sin medios no
El viernes pasado Pemeches Juspi, escribía sobre la informatización de la atención clínica con el objetivo de hacer una aproximación al diagnóstico de situación sobre este tema en el Sistema Nacional de Salud español. Señalaba que el proceso de informatización debería hacerse pensando en los profesionales que van a usar las aplicaciones y en los pacientes a los que van dirigidas porque, concluía, estos están antes que la informática.
Cerraba el artículo haciendo una apostilla sobre la electrónica de red. Por experiencia propia vivida en dos ocasiones, y en dos administraciones distintas, aprendí que es equivalente al nodo sinusal, y que por muy bien que esté el haz de Hiss, si aquel falla, el funcionamiento cardiaco puede dejar mucho que desear. Muchas veces esos problemas que se viven y se cuentan, de que las nuevas aplicaciones se cuelgan, no funcionan, tardan una eternidad en cambiar de pantalla y cosas similares, son consecuencia directa no de la aplicación, sino de la red que la distribuye entre los distintos usuarios.
De hecho, la historia se repite con tanta frecuencia que me pregunto si sabrán los que venden la excelencia de las aplicaciones implantadas que la capacidad de la red de transmisión es muy importante, y no solo las características del “cable” sino también algo –no barato precisamente- que se “llama electrónica de red”. Si en nuestra casa tenemos contratado ADSL de 1 M, no podemos pretender conectar cinco ordenadores y bajarnos archivos de un giga, en veinte segundos en los cinco; esto no se lo suele explicar nadie a los responsables de comprar las aplicaciones, y luego, cuando hay colas de cien pacientes para citarse, se buscan toda clase de explicaciones, e incluso se duda del interés del personal que está citando.
Quería expresar con esto que cuando se plantea informatizar la atención clínica y convertir, o crear un “hospital sin papeles”, hay que partir de lo más básico, y que esos impresionantes “pantallazos” que se les enseña a los responsables políticos, donde se recoge cualquier cosa inimaginable, es el penúltimo eslabón de toda la cadena. Por cierto, en más de una ocasión esos pantallazos no existen nada más que en el photoshop o equivalente que se ha empleado para preparar la reunión, una vez que los comerciales informáticos han captado las necesidades del cliente; experiencia propia.
Es decir, una vez decidido el implantar una aplicación determinada, lo primero es disponer del hardware adecuado y eso lleva su tiempo, sobre todo si se quiere utilizar el programa en distintos sitios alejados entre sí y con un elevado número simultáneo de usuarios. La tecnología actual tiene resuelta esta situación, pero hay que pagarla y poder disponer de ella, porque no siempre está instalada previamente, en la puerta del local donde se va a utilizar.
El hardware de red, al ser fundamental, se usa, pero normalmente no se es consciente de que se está utilizando. Hace falta más hardware, que son los ordenadores, impresoras y diversos periféricos. Con ellos tendríamos resuelta una gran parcela en la ayuda a la atención médica y de enfermería, dentro de una consulta. Lo que pasa es que es posible, p. ej., que no se resuelva con una sola impresora de inyección de tinta, donde hay que estar cambiando constantemente el papel para poder expedir recetas; mientras no se generalice la receta electrónica y esta sea compatible para todo el territorio nacional -incluida Navarra aunque digan que no dispensan fármacos a los foráneos de la región- se necesitará imprimir recetas. Lleva su tiempo el realizar el cambio e imprimirlas a velocidad de tortuga; no soy médico de familia pero si acudo al mismo y suelo ser observador. Por tanto, es necesario disponer del suficiente hardware y adecuado al uso que se necesita.
Decía que era suficiente para dentro de un local de consulta, pero también hay atención domiciliaria. Si se informatiza de verdad, es preciso que los datos de esas visitas se incluyan directamente –no en ratos libres del médico o de la enfermera fuera de sus horas de trabajo- en la historia electrónica. Seguro que algunos profesionales disponen de la tableta o PDA adecuada –con conexión a internet móvil de absoluta seguridad y velocidad adecuada y suficiente- para poder hacerlo, pero la inmensa mayoría no. Es decir, la informatización no es completa se venda lo que se venda.
Supongamos que todo estuviera resuelto en tema hardware, y llega el momento de elegir aplicación. Siendo políticamente incorrecto y no reconociendo la España plural y diferente de Zapatero, creo que debería haber una historia clínica electrónica nacional, y que cuando un paciente se trasladara de su lugar de residencia a otro pudiera accederse a los datos del mismo por cualquier médico que le atendiera. Ya sé que es una causa perdida, pero quiero expresarlo. Otro tanto debería ocurrir con la receta electrónica. Esa historia única exige una plataforma tecnológica, si no única, al menos compatible y, para que nadie se sintiera incómodo, que se dotara de un sistema de traducción automático para las lenguas propias de las distintas Comunidades Autónomas. Innecesario y absurdo teniendo un idioma común, pero hay que ser pragmático.
Por supuesto, lo ideal no sería adaptar una aplicación diseñada para otros sectores aunque sean análogos –p. ej., sanidad y servicios sociales- sino empezada de cero y diseñada por expertos de sociedades científicas con ejercicio clínico a “pie de obra”. No voy a empezar a describir multitud de requisitos que se me ocurren porque la longitud de este post lo haría ilegible, pero sí voy a apuntar uno: los comentarios y anotaciones sobre las impresiones subjetivas que escribe el médico sobre el proceso de un paciente son propiedad intelectual del médico y así está reconocido jurisprudencialmente. Por tanto, no deben ser de acceso público para otras personas salvo que su autor lo autorice expresamente. Datos objetivos todos, datos subjetivos ninguno salvo esa excepción.
Una vez hecha la aplicación hay que dar suficientes horas de formación. En horas de trabajo o fuera de ellas, de manera voluntaria pero retribuida, y hacer unas implantaciones pilotos limitadas y en distintas circunstancias de carga asistencial y, mientras no estuviera rodada, no extender la implantación. Ésta, siempre debería hacerse progresivamente y con apoyo técnico presencial el tiempo necesario y “online” de manera permanente. Y por supuesto, que no tuvieran los profesionales sanitarios que estar preocupándose de buscar recambio de tinta o tóner, papel, etc. Vamos, lo que es el pan nuestro de cada día.
Y ya entonces, publicitar, hacer ruedas de prensa, contratar M.U.P.Is. y O.P.Is. elaborar multimedia y todo lo que se quiera. Sin embargo, me da que va a ser que no, y que seguirán publicitando y poniendo en marcha sin suficiente hardware, sin diseño basado en las necesidades, sin formación suficiente, y con escaso soporte. Cuando la opinión pública se entere que no funciona, se le echará la culpa al prójimo y nadie asumirá responsabilidades.
En dos palabras, o se informatiza la atención clínica de verdad (y eso es muy caro) y contando con los profesionales, o mejor seguir atendiendo como se ha hecho siempre. Las medias tintas siempre conducen a empeorar la situación, porque alargan los tiempos de ejecución por acto médico, y aumentan el grado de insatisfacción de los profesionales. Al aumentar los tiempos, es evidente que se necesitarán más médicos. Lo cual me parece un sinsentido.
Fidel Codex
fidel.codex@gmail.com
Cerraba el artículo haciendo una apostilla sobre la electrónica de red. Por experiencia propia vivida en dos ocasiones, y en dos administraciones distintas, aprendí que es equivalente al nodo sinusal, y que por muy bien que esté el haz de Hiss, si aquel falla, el funcionamiento cardiaco puede dejar mucho que desear. Muchas veces esos problemas que se viven y se cuentan, de que las nuevas aplicaciones se cuelgan, no funcionan, tardan una eternidad en cambiar de pantalla y cosas similares, son consecuencia directa no de la aplicación, sino de la red que la distribuye entre los distintos usuarios.
De hecho, la historia se repite con tanta frecuencia que me pregunto si sabrán los que venden la excelencia de las aplicaciones implantadas que la capacidad de la red de transmisión es muy importante, y no solo las características del “cable” sino también algo –no barato precisamente- que se “llama electrónica de red”. Si en nuestra casa tenemos contratado ADSL de 1 M, no podemos pretender conectar cinco ordenadores y bajarnos archivos de un giga, en veinte segundos en los cinco; esto no se lo suele explicar nadie a los responsables de comprar las aplicaciones, y luego, cuando hay colas de cien pacientes para citarse, se buscan toda clase de explicaciones, e incluso se duda del interés del personal que está citando.
Quería expresar con esto que cuando se plantea informatizar la atención clínica y convertir, o crear un “hospital sin papeles”, hay que partir de lo más básico, y que esos impresionantes “pantallazos” que se les enseña a los responsables políticos, donde se recoge cualquier cosa inimaginable, es el penúltimo eslabón de toda la cadena. Por cierto, en más de una ocasión esos pantallazos no existen nada más que en el photoshop o equivalente que se ha empleado para preparar la reunión, una vez que los comerciales informáticos han captado las necesidades del cliente; experiencia propia.
Es decir, una vez decidido el implantar una aplicación determinada, lo primero es disponer del hardware adecuado y eso lleva su tiempo, sobre todo si se quiere utilizar el programa en distintos sitios alejados entre sí y con un elevado número simultáneo de usuarios. La tecnología actual tiene resuelta esta situación, pero hay que pagarla y poder disponer de ella, porque no siempre está instalada previamente, en la puerta del local donde se va a utilizar.
El hardware de red, al ser fundamental, se usa, pero normalmente no se es consciente de que se está utilizando. Hace falta más hardware, que son los ordenadores, impresoras y diversos periféricos. Con ellos tendríamos resuelta una gran parcela en la ayuda a la atención médica y de enfermería, dentro de una consulta. Lo que pasa es que es posible, p. ej., que no se resuelva con una sola impresora de inyección de tinta, donde hay que estar cambiando constantemente el papel para poder expedir recetas; mientras no se generalice la receta electrónica y esta sea compatible para todo el territorio nacional -incluida Navarra aunque digan que no dispensan fármacos a los foráneos de la región- se necesitará imprimir recetas. Lleva su tiempo el realizar el cambio e imprimirlas a velocidad de tortuga; no soy médico de familia pero si acudo al mismo y suelo ser observador. Por tanto, es necesario disponer del suficiente hardware y adecuado al uso que se necesita.
Decía que era suficiente para dentro de un local de consulta, pero también hay atención domiciliaria. Si se informatiza de verdad, es preciso que los datos de esas visitas se incluyan directamente –no en ratos libres del médico o de la enfermera fuera de sus horas de trabajo- en la historia electrónica. Seguro que algunos profesionales disponen de la tableta o PDA adecuada –con conexión a internet móvil de absoluta seguridad y velocidad adecuada y suficiente- para poder hacerlo, pero la inmensa mayoría no. Es decir, la informatización no es completa se venda lo que se venda.
Supongamos que todo estuviera resuelto en tema hardware, y llega el momento de elegir aplicación. Siendo políticamente incorrecto y no reconociendo la España plural y diferente de Zapatero, creo que debería haber una historia clínica electrónica nacional, y que cuando un paciente se trasladara de su lugar de residencia a otro pudiera accederse a los datos del mismo por cualquier médico que le atendiera. Ya sé que es una causa perdida, pero quiero expresarlo. Otro tanto debería ocurrir con la receta electrónica. Esa historia única exige una plataforma tecnológica, si no única, al menos compatible y, para que nadie se sintiera incómodo, que se dotara de un sistema de traducción automático para las lenguas propias de las distintas Comunidades Autónomas. Innecesario y absurdo teniendo un idioma común, pero hay que ser pragmático.
Por supuesto, lo ideal no sería adaptar una aplicación diseñada para otros sectores aunque sean análogos –p. ej., sanidad y servicios sociales- sino empezada de cero y diseñada por expertos de sociedades científicas con ejercicio clínico a “pie de obra”. No voy a empezar a describir multitud de requisitos que se me ocurren porque la longitud de este post lo haría ilegible, pero sí voy a apuntar uno: los comentarios y anotaciones sobre las impresiones subjetivas que escribe el médico sobre el proceso de un paciente son propiedad intelectual del médico y así está reconocido jurisprudencialmente. Por tanto, no deben ser de acceso público para otras personas salvo que su autor lo autorice expresamente. Datos objetivos todos, datos subjetivos ninguno salvo esa excepción.
Una vez hecha la aplicación hay que dar suficientes horas de formación. En horas de trabajo o fuera de ellas, de manera voluntaria pero retribuida, y hacer unas implantaciones pilotos limitadas y en distintas circunstancias de carga asistencial y, mientras no estuviera rodada, no extender la implantación. Ésta, siempre debería hacerse progresivamente y con apoyo técnico presencial el tiempo necesario y “online” de manera permanente. Y por supuesto, que no tuvieran los profesionales sanitarios que estar preocupándose de buscar recambio de tinta o tóner, papel, etc. Vamos, lo que es el pan nuestro de cada día.
Y ya entonces, publicitar, hacer ruedas de prensa, contratar M.U.P.Is. y O.P.Is. elaborar multimedia y todo lo que se quiera. Sin embargo, me da que va a ser que no, y que seguirán publicitando y poniendo en marcha sin suficiente hardware, sin diseño basado en las necesidades, sin formación suficiente, y con escaso soporte. Cuando la opinión pública se entere que no funciona, se le echará la culpa al prójimo y nadie asumirá responsabilidades.
En dos palabras, o se informatiza la atención clínica de verdad (y eso es muy caro) y contando con los profesionales, o mejor seguir atendiendo como se ha hecho siempre. Las medias tintas siempre conducen a empeorar la situación, porque alargan los tiempos de ejecución por acto médico, y aumentan el grado de insatisfacción de los profesionales. Al aumentar los tiempos, es evidente que se necesitarán más médicos. Lo cual me parece un sinsentido.
Fidel Codex
fidel.codex@gmail.com
viernes, 18 de febrero de 2011
Primero el paciente y el médico, después la informática
Hace unos días acudí a un gran hospital y al pasar por una consulta vi en la puerta, pegado con celo, un folio arrugado –vamos mejorando porque ahora se escribe a ordenador y antes se hacía con rotulador y mala letra- anunciando que por la implantación de la historia clínica electrónica la duración de las consultas en las próximas semanas se iba a prolongar y, por ,tanto el tiempo de espera de los pacientes citados aumentaría. Por supuesto ni una palabra de disculpa ni nada similar y la hoja sin membrete ni indicación de servicio o del autor de la misma.
Este aviso y las continuas y cada vez más frecuentes noticias en medios de comunicación, fundamentalmente locales y profesionales, me indujeron a reflexionar sobre la informatización del proceso de atención médica. No pude menos que sonreír cuando recordé que hace unos veinticinco años se comunicó que cada hospital iba a tener un (sí, una unidad) ordenador. Ya lo creo que lo tuvieron y generalmente, en hospitales pequeños, se encargó a la costurera que hiciera una funda para que no cogiera polvo y nunca más se supo de aquel ordenador.
De vez en cuando el encargado de suministros metía un programa en Basic o Turbo Basic que le había regalado un proveedor y vuelta a taparlo, por si llegaba la inspección de servicios y recordaba amenazante que la informática en los hospitales estaba prohibida, a pesar de ese ordenador concedido por el Ministerio de Sanidad. La inspección era de la Seguridad Social, conviene aclararlo. No, no es broma; llegué a ver llorar a la responsable de una farmacia hospitalaria porque el inspector de turno le amenazó, por escrito, con un expediente disciplinario por presunta falta muy grave que podía llevar aparejada la separación definitiva del servicio, por usar un ordenador. “Regalo” de un laboratorio, por supuesto.
La nómina si estaba informatizada pero se hacían todas en la gerencia de informática de la Seguridad Social, radicada en Madrid. A los pocos años el extinto Insalud anunció a bombo y platillo el Plan DIAS (Dotación Informática para la Asistencia Sanitaria) que fue implantado progresivamente, y a retazos, en casi todos los hospitales pero que a lo que más llegó, aparte de la gestión administrativa de nóminas y suministros fue a la gestión de pacientes, nunca a la atención clínica.
A continuación y como los médicos suelen ser bastante sensibles a las innovaciones y la industria lo sabe, empezaron a entrar ordenadores en casi todos los hospitales sin ningún criterio homogéneo y dotados de múltiples programas incompatibles entre sí. De tal manera, por poner un ejemplo sencillo, que el programa de bioquímica era incompatible muchas veces con el de hematología y, ni que decir tiene, con el de microbiología. Podían llegar a manos del médico unos resultados en impresora y otros manuscritos con la misma fecha y del mismo paciente que había sido sometido a una sola extracción sanguínea.
Posteriormente, ya en la época de Núñez Feijóo como presidente del instituto se procedió a renovar la informatización y a comenzar la implantación de la misma en la atención directa al paciente, habiéndose desarrollado de manera prioritaria en Atención Primaria. Una vez producido el hecho transferencial todas las Comunidades Autónomas se han lanzado a una carrera por ser la que más informatizada tenga la atención sanitaria con el mejor programa y los mejores ordenadores y las consultoras más prestigiosas (y caras) para implantarlo.
Sin embargo ese desarrollo se ha llevado a cabo en una gran parte de los casos adaptando programas desarrollados por informáticos –y con frecuencia en otros países- pero con poco asesoramiento del usuario final y de sus necesidades. Se han hecho múltiples aplicaciones, se han presentado a los políticos de turno unos “pantallazos” muy ilustrativos y se ha vendido el hecho como un estreno mundial de película en seis dimensiones.
Incluso algún máximo responsable político ha dicho que todo el mundo en su Comunidad Autónoma dispone de historia electrónica y que en cualquier sitio donde se le atienda con solo leer la tarjeta sanitaria el médico tiene todos sus datos le hayan estado viendo ahí o en otro sitio. Falso de toda falsedad. Será así en su día, pero por ahora es tan falso como que hay hospitales donde no se dan citas horarias en la consulta y, por supuesto, se escribe todo a mano en un folio que, en ocasiones, trae y lleva el propio paciente.
Se implanta una aplicación nueva y se anuncia que va a facilitar enormemente el trabajo al médico y a la enfermería, que el paciente va a poder desplazarse a cualquier parte sin problemas porque todo su historial clínico está a disposición del que vaya a atenderle, que las radiografías, análisis, resonancias, etc. etc. ya irán solo por la red y se verán en la pantalla de la consulta del médico. Todavía no he leído ninguna información que exprese las toneladas de CO2 que se ahorra con esto, pero sin duda es porque no tengo tiempo –ni ganas- de leérmelo todo.
El día del estreno la aplicación se cae continuamente, no imprime las recetas, cita en el mismo día una colonoscopia y una urografía al mismo paciente pero es imposible que primero se cite la urografía (la c es anterior a la u en el alfabeto) y cualquier cosa inimaginable. Tiene que salir la autoridad competente a decir que no, que todo es problema de la necesaria adaptación y de la resistencia al cambio, que solo se han retrasado cinco pacientes que además no tenían nada importante que los médicos son especiales y que solo les interesa el programita que hicieron ellos mismos y que tiene diez años y se niegan a adoptar el corporativo. ¿A qué les suena? Lo de que los médicos son especiales no, porque eso solo se dice de puertas para dentro.
Por supuesto que no quiero decir con todo esto que no haya que informatizar. Todo lo contrario, lo que pasa es que hay que hacerlo pensando en los profesionales que van a usar las aplicaciones y en los pacientes a los que van dirigidas. Estos están antes que la informática
Este artículo solo pretende ser una aproximación al diagnóstico de situación, y en próximas entregas seguiré tocando este tema y comenzaré escribiendo de algo tan importante y tan desconocido a la vez que es la "electrónica de red". Si se pensara en ella y en la propia red muchos problemas que está ocasionando la informatización del proceso de atención médica no tendrían que ocurrir.
Pemeches Juspi
pemechesjuspi@gmail.com
Este aviso y las continuas y cada vez más frecuentes noticias en medios de comunicación, fundamentalmente locales y profesionales, me indujeron a reflexionar sobre la informatización del proceso de atención médica. No pude menos que sonreír cuando recordé que hace unos veinticinco años se comunicó que cada hospital iba a tener un (sí, una unidad) ordenador. Ya lo creo que lo tuvieron y generalmente, en hospitales pequeños, se encargó a la costurera que hiciera una funda para que no cogiera polvo y nunca más se supo de aquel ordenador.
De vez en cuando el encargado de suministros metía un programa en Basic o Turbo Basic que le había regalado un proveedor y vuelta a taparlo, por si llegaba la inspección de servicios y recordaba amenazante que la informática en los hospitales estaba prohibida, a pesar de ese ordenador concedido por el Ministerio de Sanidad. La inspección era de la Seguridad Social, conviene aclararlo. No, no es broma; llegué a ver llorar a la responsable de una farmacia hospitalaria porque el inspector de turno le amenazó, por escrito, con un expediente disciplinario por presunta falta muy grave que podía llevar aparejada la separación definitiva del servicio, por usar un ordenador. “Regalo” de un laboratorio, por supuesto.
La nómina si estaba informatizada pero se hacían todas en la gerencia de informática de la Seguridad Social, radicada en Madrid. A los pocos años el extinto Insalud anunció a bombo y platillo el Plan DIAS (Dotación Informática para la Asistencia Sanitaria) que fue implantado progresivamente, y a retazos, en casi todos los hospitales pero que a lo que más llegó, aparte de la gestión administrativa de nóminas y suministros fue a la gestión de pacientes, nunca a la atención clínica.
A continuación y como los médicos suelen ser bastante sensibles a las innovaciones y la industria lo sabe, empezaron a entrar ordenadores en casi todos los hospitales sin ningún criterio homogéneo y dotados de múltiples programas incompatibles entre sí. De tal manera, por poner un ejemplo sencillo, que el programa de bioquímica era incompatible muchas veces con el de hematología y, ni que decir tiene, con el de microbiología. Podían llegar a manos del médico unos resultados en impresora y otros manuscritos con la misma fecha y del mismo paciente que había sido sometido a una sola extracción sanguínea.
Posteriormente, ya en la época de Núñez Feijóo como presidente del instituto se procedió a renovar la informatización y a comenzar la implantación de la misma en la atención directa al paciente, habiéndose desarrollado de manera prioritaria en Atención Primaria. Una vez producido el hecho transferencial todas las Comunidades Autónomas se han lanzado a una carrera por ser la que más informatizada tenga la atención sanitaria con el mejor programa y los mejores ordenadores y las consultoras más prestigiosas (y caras) para implantarlo.
Sin embargo ese desarrollo se ha llevado a cabo en una gran parte de los casos adaptando programas desarrollados por informáticos –y con frecuencia en otros países- pero con poco asesoramiento del usuario final y de sus necesidades. Se han hecho múltiples aplicaciones, se han presentado a los políticos de turno unos “pantallazos” muy ilustrativos y se ha vendido el hecho como un estreno mundial de película en seis dimensiones.
Incluso algún máximo responsable político ha dicho que todo el mundo en su Comunidad Autónoma dispone de historia electrónica y que en cualquier sitio donde se le atienda con solo leer la tarjeta sanitaria el médico tiene todos sus datos le hayan estado viendo ahí o en otro sitio. Falso de toda falsedad. Será así en su día, pero por ahora es tan falso como que hay hospitales donde no se dan citas horarias en la consulta y, por supuesto, se escribe todo a mano en un folio que, en ocasiones, trae y lleva el propio paciente.
Se implanta una aplicación nueva y se anuncia que va a facilitar enormemente el trabajo al médico y a la enfermería, que el paciente va a poder desplazarse a cualquier parte sin problemas porque todo su historial clínico está a disposición del que vaya a atenderle, que las radiografías, análisis, resonancias, etc. etc. ya irán solo por la red y se verán en la pantalla de la consulta del médico. Todavía no he leído ninguna información que exprese las toneladas de CO2 que se ahorra con esto, pero sin duda es porque no tengo tiempo –ni ganas- de leérmelo todo.
El día del estreno la aplicación se cae continuamente, no imprime las recetas, cita en el mismo día una colonoscopia y una urografía al mismo paciente pero es imposible que primero se cite la urografía (la c es anterior a la u en el alfabeto) y cualquier cosa inimaginable. Tiene que salir la autoridad competente a decir que no, que todo es problema de la necesaria adaptación y de la resistencia al cambio, que solo se han retrasado cinco pacientes que además no tenían nada importante que los médicos son especiales y que solo les interesa el programita que hicieron ellos mismos y que tiene diez años y se niegan a adoptar el corporativo. ¿A qué les suena? Lo de que los médicos son especiales no, porque eso solo se dice de puertas para dentro.
Por supuesto que no quiero decir con todo esto que no haya que informatizar. Todo lo contrario, lo que pasa es que hay que hacerlo pensando en los profesionales que van a usar las aplicaciones y en los pacientes a los que van dirigidas. Estos están antes que la informática
Este artículo solo pretende ser una aproximación al diagnóstico de situación, y en próximas entregas seguiré tocando este tema y comenzaré escribiendo de algo tan importante y tan desconocido a la vez que es la "electrónica de red". Si se pensara en ella y en la propia red muchos problemas que está ocasionando la informatización del proceso de atención médica no tendrían que ocurrir.
Pemeches Juspi
pemechesjuspi@gmail.com
jueves, 17 de febrero de 2011
Cata de vinos y formación de desempleados
Hace unos días se ha puesto en marcha la nueva ayuda de los 400 euros a los parados de larga duración con el rimbombante nombre de “Programa de recualificación profesional de las personas que hayan agotado su protección por desempleo”'. Está en la línea de atención personalizada a los desempleados que lleva meses publicitando el gobierno y trata, oficialmente, de buscar la recualificación con vistas a la reinserción laboral de parados de larga duración.
En teoría se realizará un itinerario individualizado y personalizado de inserción que contemple un diagnóstico sobre su empleabilidad, así como las medidas de políticas activas de empleo dirigidas a mejorarla. Parece texto copiado de alguna normativa reguladora de la renta mínima de inserción y tengo mis dudas de que ese itinerario vaya a ser realmente individualizado y personalizado. No hay más que ver las colas en las oficinas de los servicios públicos de empleo para que a cualquier observador un poco crítico perciba la extrema dificultad de llevar a cabo esa “individualización y personalización”, exactamente igual que en la Renta Mínima de Inserción en muchas de las personas sin hogar aunque por otros motivos.
No quiero decir con esto que esté en contra de esa ayuda –imprescindible para la supervivencia de muchas familias-, y muchísimo menos si es verdad que va a salir de ajustes en los presupuestos de los ministerios. En todo caso, si es de ahí de donde se va a obtener la disponibilidad económica para abonarla diría que se queda corta, porque la posibilidad de ahorro en esos organismos es importante. Además el trabajo en muchos de esos ministerios no debe ser excesivo cuando se ve tanto alto cargo desayunando con elevada frecuencia en esa moda de los “desayunos de opinión, informativos, de intercambio de ideas, etc.” que tanto proliferan últimamente. Que quede claro también que no estoy en contra de los mismos; tienen la virtud de contribuir al mantenimiento del empleo en los hoteles donde se llevan a cabo y en sus proveedores y de algún que otro puesto de becario en los medios de comunicación.
El problema es no solo la dificultad de ese trato personalizado que solo se podría lograr abriendo más oficinas durante más horas y con más funcionarios, sino las posibilidades de reinserción laboral en muchas Comunidades. Es verdad que están contempladas ayudas para desplazarse a otros sitios a recibir la formación pero no deja de ser un canto al sol porque salvo que sea para formarse en algo que se demande en concreto por una empresa nadie se va a desplazar ni las ayudas cubrirían, seguramente, el coste del desplazamiento. Lo que no se quiere ver es que todavía se está destruyendo empleo y que la dificultad de reinserción en otra actividad es difícil cuando ni siquiera hay actividad. Y ¿qué va a ocurrir dentro de seis meses cuando finalice este programa? La Secretaria General de Empleo ha venido a decir, más o menos, que “Dios proveerá”, aunque en terminología laica.
Lo que está claro es que los parados que se puedan beneficiar de esa ayuda tendrán para poco más que el “maíz y frijoles” que forma parte del jornal de muchos campesinos latinoamericanos, pero que los grandes beneficiados van a ser los sindicatos que, sin duda, tendrán una fuente más de financiación porque, con toda seguridad, van a tener un papel importante en los cursos de formación ligados a esta nueva prestación.
Es de dominio público la gran cantidad de dinero que mueve la formación continua y la formación de desempleados en nuestro país y la gran cantidad de empresas que han proliferado para impartir cursos. De los más variopinto y sin relación con las necesidades del mercado de trabajo y en algunas ocasiones ligadas a la percepción de algún tipo de ayuda económica a los alumnos.
Creo que se debería encuadrar en la consolidación de la reforma laboral –por cierto, ¿para cuándo?- la adecuación de la formación continuada impartida por o a través de programas sindicales. Ya casi tiro la toalla en que no se subvencione tan alegremente a los sindicatos con la excusa de la formación continuada, porque no le veo solución, pero sí que por lo menos tenga utilidad para el empleo.
En estos momentos considero que los sindicatos no deberían desarrollar actividades formativas que no estuvieran dirigidas directamente a la empleabilidad. Lo que está anunciando una central sindical, de un curso de cata de vinos dirigido a funcionarios de una administración pública por mucho que se haga fuera de la jornada laboral y se especifique que no forma parte del plan de formación continuada y no se darán justificantes me parece una ofensa a los parados, cobren o no los 400 euros. El dinero de dicho curso y los vinos que se usarán para la cata se deberían emplear para formar parados que puedan emplearse en empresas de restauración, no para empleados públicos que no tienen competencias en viticultura como es el caso, aunque no les dé puntos para promocionarse. Los “puntos” y la formación impartida por los sindicatos en las Administraciones Públicas lo dejo para otro día.
Pemeches Juspi
pemechesjuspi@gmail.com
En teoría se realizará un itinerario individualizado y personalizado de inserción que contemple un diagnóstico sobre su empleabilidad, así como las medidas de políticas activas de empleo dirigidas a mejorarla. Parece texto copiado de alguna normativa reguladora de la renta mínima de inserción y tengo mis dudas de que ese itinerario vaya a ser realmente individualizado y personalizado. No hay más que ver las colas en las oficinas de los servicios públicos de empleo para que a cualquier observador un poco crítico perciba la extrema dificultad de llevar a cabo esa “individualización y personalización”, exactamente igual que en la Renta Mínima de Inserción en muchas de las personas sin hogar aunque por otros motivos.
No quiero decir con esto que esté en contra de esa ayuda –imprescindible para la supervivencia de muchas familias-, y muchísimo menos si es verdad que va a salir de ajustes en los presupuestos de los ministerios. En todo caso, si es de ahí de donde se va a obtener la disponibilidad económica para abonarla diría que se queda corta, porque la posibilidad de ahorro en esos organismos es importante. Además el trabajo en muchos de esos ministerios no debe ser excesivo cuando se ve tanto alto cargo desayunando con elevada frecuencia en esa moda de los “desayunos de opinión, informativos, de intercambio de ideas, etc.” que tanto proliferan últimamente. Que quede claro también que no estoy en contra de los mismos; tienen la virtud de contribuir al mantenimiento del empleo en los hoteles donde se llevan a cabo y en sus proveedores y de algún que otro puesto de becario en los medios de comunicación.
El problema es no solo la dificultad de ese trato personalizado que solo se podría lograr abriendo más oficinas durante más horas y con más funcionarios, sino las posibilidades de reinserción laboral en muchas Comunidades. Es verdad que están contempladas ayudas para desplazarse a otros sitios a recibir la formación pero no deja de ser un canto al sol porque salvo que sea para formarse en algo que se demande en concreto por una empresa nadie se va a desplazar ni las ayudas cubrirían, seguramente, el coste del desplazamiento. Lo que no se quiere ver es que todavía se está destruyendo empleo y que la dificultad de reinserción en otra actividad es difícil cuando ni siquiera hay actividad. Y ¿qué va a ocurrir dentro de seis meses cuando finalice este programa? La Secretaria General de Empleo ha venido a decir, más o menos, que “Dios proveerá”, aunque en terminología laica.
Lo que está claro es que los parados que se puedan beneficiar de esa ayuda tendrán para poco más que el “maíz y frijoles” que forma parte del jornal de muchos campesinos latinoamericanos, pero que los grandes beneficiados van a ser los sindicatos que, sin duda, tendrán una fuente más de financiación porque, con toda seguridad, van a tener un papel importante en los cursos de formación ligados a esta nueva prestación.
Es de dominio público la gran cantidad de dinero que mueve la formación continua y la formación de desempleados en nuestro país y la gran cantidad de empresas que han proliferado para impartir cursos. De los más variopinto y sin relación con las necesidades del mercado de trabajo y en algunas ocasiones ligadas a la percepción de algún tipo de ayuda económica a los alumnos.
Creo que se debería encuadrar en la consolidación de la reforma laboral –por cierto, ¿para cuándo?- la adecuación de la formación continuada impartida por o a través de programas sindicales. Ya casi tiro la toalla en que no se subvencione tan alegremente a los sindicatos con la excusa de la formación continuada, porque no le veo solución, pero sí que por lo menos tenga utilidad para el empleo.
En estos momentos considero que los sindicatos no deberían desarrollar actividades formativas que no estuvieran dirigidas directamente a la empleabilidad. Lo que está anunciando una central sindical, de un curso de cata de vinos dirigido a funcionarios de una administración pública por mucho que se haga fuera de la jornada laboral y se especifique que no forma parte del plan de formación continuada y no se darán justificantes me parece una ofensa a los parados, cobren o no los 400 euros. El dinero de dicho curso y los vinos que se usarán para la cata se deberían emplear para formar parados que puedan emplearse en empresas de restauración, no para empleados públicos que no tienen competencias en viticultura como es el caso, aunque no les dé puntos para promocionarse. Los “puntos” y la formación impartida por los sindicatos en las Administraciones Públicas lo dejo para otro día.
Pemeches Juspi
pemechesjuspi@gmail.com
miércoles, 16 de febrero de 2011
El que no se esfuerce que pague
Recientemente algunos políticos han abierto el debate sobre el importe de las tasas universitarias y la justificación o no de la asunción por las Administraciones Publicas de una parte considerable de las mismas, tal como sucede en la actualidad.
Tenemos en España unas cincuenta universidades públicas y veintisiete privadas. No hay Comunidad Autónoma por pequeña que sea que no disponga de su propia Universidad, y no es extraño que muchas se adjudiquen el logo de campus de excelencia internacional. El localismo y nuestro Estado Autonómico han conducido a una pléyade de universidades sin disponer muchas de ellas de una masa crítica de alumnos, por lo que la figura de las aulas vacías ya no se aplica en función del absentismo sino por ausencia de demanda. Es más, en algunos casos se justificó la apertura de nuevas universidades por el fenómeno, en franco retroceso por causa de la crisis, de la inmigración.
En nuestro país se ha fomentado mucho la enseñanza universitaria en función del prestigio que otorgaba a los políticos el crear o autorizar nuevas universidades o facultades y a los estudiantes de disponer de un título superior. Se han ofertado nuevas titulaciones sin una suficiente planificación de las necesidades del mercado laboral para dar salida a las mismas y se ha descuidado de manera importante la formación profesional. Así resulta que somos capaces de diseñar el sistema de control aéreo alemán, pero no disponemos de personal técnico suficientemente cualificado para solucionar por ejemplo una avería en una caldera de calefacción. Por ello Angela Merkel quiere reclutar jóvenes universitarios españoles porque se ahorra la formación, que es lo más caro y no dice nada de contratar a titulados no universitarios, porque nuestra formación profesional no es competitiva.
Por otra parte las universidades gozan de autonomía y muchas se han dedicado a manejar muy alegremente el dinero público de que disponen. Algunas se han convertido en promotoras inmobiliarias e incluso una en promotora y propietaria de instalaciones aeroportuarias. Hace años, en una encuesta realizada a profesores universitarios en una escuela de negocios, ante una pregunta sobre cual creían que era la razón de ser de la universidad la respuesta mayoritaria fue que la investigación. Lo de la enseñanza era algo menos importante. Si el cuestionario hubiera estado planteado con un poco más de mala idea seguro que antes que la enseñanza y posiblemente que la investigación, la contestación ganadora pudiera haber sido la de proporcionar un trabajo para toda la vida. Conociendo la endogamia y la oferta docente que ofrecen muchas universidades no hubiera extrañado para nada esa respuesta. En todas estas cosas que apunto y en alguna más está la cruda realidad de que aunque anunciemos muchos campus como de excelencia, ninguna universidad española está entre las 100 mejores del mundo. Casi siempre cantidad no está relacionada con calidad.
No, no exagero, suele haber bastante confusión. En una ocasión un decano de una Facultad de Medicina conveniada con el hospital donde trabajaba me dijo que había que exigir al Insalud que los hospitales universitarios no tuvieran que cumplir objetivos asistenciales porque lo importante era la docencia y la investigación. Al menos antepuso la docencia, y al preguntarle que si había pensado que iban a decir los ciudadanos que tuvieran que esperar meses para ser atendidos, me contestó que nada, que estarían orgullosos de ser operados en un hospital que realmente era universitario. Han pasado varios años y sigo sin reponerme de mi asombro.
Ahora con la crisis todas esas alegrías de creación de universidades y titulaciones van a ser difíciles de mantener y, con independencia de que habrá que reordenar la oferta docente reduciendo aquellas donde no haya masa crítica suficiente de alumnos, es necesario tomar medidas urgentes en el ámbito presupuestario. Algunas ya se están tomando, como el reducir la oferta de plazas de profesorado
Por eso aquellas Comunidades Autónomas que advierten de la posibilidad de que estudiantes repetidores abonen el coste real de la enseñanza me parece que van en la dirección acertada. Eso sí, siempre que no sea un brindis al sol o una advertencia para que Zapatero autorice a emitir más deuda. Si a los alumnos becarios se les exige, por lo general, un expediente superior a la media y su mantenimiento a lo largo de todo su ciclo académico no solo es necesario, sino que es de justicia, que los que no aprovechan las oportunidades que entre todos les estamos brindando paguen los costes reales de la matrícula. Por supuesto que esto debería enmarcarse en un análisis de la calidad de la enseñanza, porque puede darse el caso de que muchos suspensos sean frutos de malos docentes cuando no de algunos profesores enfermos de soberbia, aunque considero que son los menos.
Cuando se empieza a hablar de copago en sanidad no puede dejarse de lado el debate sobre las tasas universitarias y el aprovechamiento de los discentes. Sería tirarnos piedras contra nuestro propio futuro que por no tomar medidas en este tema se redujeran el número y la cuantía de las becas. Me niego a que con mis impuestos se subvencione a los que no se esfuerzan.
Pemeches Juspi
pemechesjuspi@gmail.com
Tenemos en España unas cincuenta universidades públicas y veintisiete privadas. No hay Comunidad Autónoma por pequeña que sea que no disponga de su propia Universidad, y no es extraño que muchas se adjudiquen el logo de campus de excelencia internacional. El localismo y nuestro Estado Autonómico han conducido a una pléyade de universidades sin disponer muchas de ellas de una masa crítica de alumnos, por lo que la figura de las aulas vacías ya no se aplica en función del absentismo sino por ausencia de demanda. Es más, en algunos casos se justificó la apertura de nuevas universidades por el fenómeno, en franco retroceso por causa de la crisis, de la inmigración.
En nuestro país se ha fomentado mucho la enseñanza universitaria en función del prestigio que otorgaba a los políticos el crear o autorizar nuevas universidades o facultades y a los estudiantes de disponer de un título superior. Se han ofertado nuevas titulaciones sin una suficiente planificación de las necesidades del mercado laboral para dar salida a las mismas y se ha descuidado de manera importante la formación profesional. Así resulta que somos capaces de diseñar el sistema de control aéreo alemán, pero no disponemos de personal técnico suficientemente cualificado para solucionar por ejemplo una avería en una caldera de calefacción. Por ello Angela Merkel quiere reclutar jóvenes universitarios españoles porque se ahorra la formación, que es lo más caro y no dice nada de contratar a titulados no universitarios, porque nuestra formación profesional no es competitiva.
Por otra parte las universidades gozan de autonomía y muchas se han dedicado a manejar muy alegremente el dinero público de que disponen. Algunas se han convertido en promotoras inmobiliarias e incluso una en promotora y propietaria de instalaciones aeroportuarias. Hace años, en una encuesta realizada a profesores universitarios en una escuela de negocios, ante una pregunta sobre cual creían que era la razón de ser de la universidad la respuesta mayoritaria fue que la investigación. Lo de la enseñanza era algo menos importante. Si el cuestionario hubiera estado planteado con un poco más de mala idea seguro que antes que la enseñanza y posiblemente que la investigación, la contestación ganadora pudiera haber sido la de proporcionar un trabajo para toda la vida. Conociendo la endogamia y la oferta docente que ofrecen muchas universidades no hubiera extrañado para nada esa respuesta. En todas estas cosas que apunto y en alguna más está la cruda realidad de que aunque anunciemos muchos campus como de excelencia, ninguna universidad española está entre las 100 mejores del mundo. Casi siempre cantidad no está relacionada con calidad.
No, no exagero, suele haber bastante confusión. En una ocasión un decano de una Facultad de Medicina conveniada con el hospital donde trabajaba me dijo que había que exigir al Insalud que los hospitales universitarios no tuvieran que cumplir objetivos asistenciales porque lo importante era la docencia y la investigación. Al menos antepuso la docencia, y al preguntarle que si había pensado que iban a decir los ciudadanos que tuvieran que esperar meses para ser atendidos, me contestó que nada, que estarían orgullosos de ser operados en un hospital que realmente era universitario. Han pasado varios años y sigo sin reponerme de mi asombro.
Ahora con la crisis todas esas alegrías de creación de universidades y titulaciones van a ser difíciles de mantener y, con independencia de que habrá que reordenar la oferta docente reduciendo aquellas donde no haya masa crítica suficiente de alumnos, es necesario tomar medidas urgentes en el ámbito presupuestario. Algunas ya se están tomando, como el reducir la oferta de plazas de profesorado
Por eso aquellas Comunidades Autónomas que advierten de la posibilidad de que estudiantes repetidores abonen el coste real de la enseñanza me parece que van en la dirección acertada. Eso sí, siempre que no sea un brindis al sol o una advertencia para que Zapatero autorice a emitir más deuda. Si a los alumnos becarios se les exige, por lo general, un expediente superior a la media y su mantenimiento a lo largo de todo su ciclo académico no solo es necesario, sino que es de justicia, que los que no aprovechan las oportunidades que entre todos les estamos brindando paguen los costes reales de la matrícula. Por supuesto que esto debería enmarcarse en un análisis de la calidad de la enseñanza, porque puede darse el caso de que muchos suspensos sean frutos de malos docentes cuando no de algunos profesores enfermos de soberbia, aunque considero que son los menos.
Cuando se empieza a hablar de copago en sanidad no puede dejarse de lado el debate sobre las tasas universitarias y el aprovechamiento de los discentes. Sería tirarnos piedras contra nuestro propio futuro que por no tomar medidas en este tema se redujeran el número y la cuantía de las becas. Me niego a que con mis impuestos se subvencione a los que no se esfuerzan.
Pemeches Juspi
pemechesjuspi@gmail.com
martes, 15 de febrero de 2011
Enhorabuena a todos: hemos triunfado en los Goya
En la madrugada de ayer finalizó la gala del 25 aniversario de los premios Goya que transcurrió de manera anodina para lo que suele ser este evento anual y para lo que se esperaba. Posiblemente lo mejor de la noche fue la excelente realización de TVE –donde trabajan excelentes profesionales que se merecen mejor jefe- captando primeros planos de la ministra Sinde y de Iciar Bollaín en los momentos del discurso de Alex de la Iglesia.
Discurso conciliador con los usuarios de internet y de guante blanco con la ministra y sus compañeros, aunque algunos opinen lo contrario que yo, y gran frustración personal la suya, supongo, porque su película, “Balada triste de trompeta”, que partía de gran favorita no triunfó. ¿Cobro de facturas pendientes por parte de muchos de los de la ceja? Es posible.
También hay que reconocer a los organizadores su buen gusto al no poner en el documental sobre los Goya anteriores ninguna imagen sobre el “no a la guerra” de la época de Aznar, aunque más bien creo que si no lo hicieron fue por aquello de “el que tuvo, retuvo” y para evitar que ahora se les achacara no decir nada sobre Afganistán. Estoy convencido que si la Academia siguiera en fase idílica zapateril lo hubieran sacado; absolutamente convencido.
Bollaín tampoco ha salido bien parada en los premios a pesar de que el tema de su película, "También la lluvia" es de máxima actualidad hoy en día, cuando toda nuestra historia se revisa para contarla de otra manera, la que se considera políticamente correcta desde el punto de vista bolivariano añadida a la visión maniquea de iglesia oficial opresora y curas actuando por libre al margen de la doctrina de la jerarquía. Aunque tengo que reconocer que es una excelente película desde el punto de vista cinematográfico y que también retrata –es el leit motiv de la cinta, la realización de una película- a cineastas buscando solo su gloria y beneficio económico, aunque al final, se “redimen” recordando a Bartolomé de las Casas. Al contrario que Cristóbal Colón, que, al parecer, lanzaba los perros contra los bebés de las indígenas conduciendo a que estas les ahogaran para evitar que les destrozaran los perros, amén algunos otros más tipos de asesinatos.
En todo caso las películas más premiadas iban en esa línea argumental de la revisión de nuestra historia, incluida Lope donde se centra en sus amores por encima de su papel de dramaturgo y poeta, o de la memoria histórica. Así la gran triunfadora "Pa negre" está centrada en la posguerra y las calamidades, penurias, frustraciones y todas las pasiones y miserias derivadas de la existencia de vencedores y vencidos. Es una excelente película, pero pienso que deberíamos empezar a hacer otro tipo de cine.
Se quejan en la Academia de que el cine español no va bien, que se pierde dinero y que los espectadores no acuden a verlo. Algunos dicen que porque se descarga ilegalmente en internet, lo cual en parte es cierto, pero la calidad de muchas de esas descargas no atrae a los verdaderos aficionados al séptimo arte, así que por algo más será. A lo mejor puede que se hagan más películas que las que puede absorber el mercado, pero la subvención manda; no lo afirmo tajantemente, pero creo que es una posibilidad a considerar, máxime cuando el pasado año las ayudas públicas ascendieron a 89 millones y la recaudación en taquilla solo alcanzó 69 y el número de espectadores del cine español disminuyó en más de seis millones y medio de personas.
Y por supuesto, el cine que hacen, ¿es el que queremos ver? ¿Cuáles son los criterios para otorgar subvenciones para la realización de películas? En las convocatorias no se mencionan los criterios detallados de valoración. Solo aparecen como puntuables la originalidad y calidad del proyecto, el presupuesto, su adecuación y plan de financiación, la solvencia del productor y ¡ah! casi se me olvida, que la película tenga como directora a una mujer que no haya dirigido nunca un largometraje; vamos, como habitualmente, no valorando el talento de las mujeres y eso que la ministra de Cultura es mujer.
De todas maneras considero, como expresa el título de este artículo, que todos hemos triunfado en los Goya de este año. Todos los españoles y no solo los catalanes. “Pa negre” es una película patrocinada por TVE, TV3 y la Xarxa de Televisiones Locales, entidad pública empresarial de la Diputación de Barcelona para apoyo a las televisiones locales de Cataluña y Baleares. Afortunadamente uno de los premiados lo reconoció, lo cual le honra. Por tanto, como todos hemos pagado gran parte de esa película con nuestros impuestos, todos hemos sido los grandes triunfadores de la gala del 25 aniversario de los premios Goya. ¡Enhorabuena!
Pemeches Juspi
pemechesjuspi@gmail.com
Discurso conciliador con los usuarios de internet y de guante blanco con la ministra y sus compañeros, aunque algunos opinen lo contrario que yo, y gran frustración personal la suya, supongo, porque su película, “Balada triste de trompeta”, que partía de gran favorita no triunfó. ¿Cobro de facturas pendientes por parte de muchos de los de la ceja? Es posible.
También hay que reconocer a los organizadores su buen gusto al no poner en el documental sobre los Goya anteriores ninguna imagen sobre el “no a la guerra” de la época de Aznar, aunque más bien creo que si no lo hicieron fue por aquello de “el que tuvo, retuvo” y para evitar que ahora se les achacara no decir nada sobre Afganistán. Estoy convencido que si la Academia siguiera en fase idílica zapateril lo hubieran sacado; absolutamente convencido.
Bollaín tampoco ha salido bien parada en los premios a pesar de que el tema de su película, "También la lluvia" es de máxima actualidad hoy en día, cuando toda nuestra historia se revisa para contarla de otra manera, la que se considera políticamente correcta desde el punto de vista bolivariano añadida a la visión maniquea de iglesia oficial opresora y curas actuando por libre al margen de la doctrina de la jerarquía. Aunque tengo que reconocer que es una excelente película desde el punto de vista cinematográfico y que también retrata –es el leit motiv de la cinta, la realización de una película- a cineastas buscando solo su gloria y beneficio económico, aunque al final, se “redimen” recordando a Bartolomé de las Casas. Al contrario que Cristóbal Colón, que, al parecer, lanzaba los perros contra los bebés de las indígenas conduciendo a que estas les ahogaran para evitar que les destrozaran los perros, amén algunos otros más tipos de asesinatos.
En todo caso las películas más premiadas iban en esa línea argumental de la revisión de nuestra historia, incluida Lope donde se centra en sus amores por encima de su papel de dramaturgo y poeta, o de la memoria histórica. Así la gran triunfadora "Pa negre" está centrada en la posguerra y las calamidades, penurias, frustraciones y todas las pasiones y miserias derivadas de la existencia de vencedores y vencidos. Es una excelente película, pero pienso que deberíamos empezar a hacer otro tipo de cine.
Se quejan en la Academia de que el cine español no va bien, que se pierde dinero y que los espectadores no acuden a verlo. Algunos dicen que porque se descarga ilegalmente en internet, lo cual en parte es cierto, pero la calidad de muchas de esas descargas no atrae a los verdaderos aficionados al séptimo arte, así que por algo más será. A lo mejor puede que se hagan más películas que las que puede absorber el mercado, pero la subvención manda; no lo afirmo tajantemente, pero creo que es una posibilidad a considerar, máxime cuando el pasado año las ayudas públicas ascendieron a 89 millones y la recaudación en taquilla solo alcanzó 69 y el número de espectadores del cine español disminuyó en más de seis millones y medio de personas.
Y por supuesto, el cine que hacen, ¿es el que queremos ver? ¿Cuáles son los criterios para otorgar subvenciones para la realización de películas? En las convocatorias no se mencionan los criterios detallados de valoración. Solo aparecen como puntuables la originalidad y calidad del proyecto, el presupuesto, su adecuación y plan de financiación, la solvencia del productor y ¡ah! casi se me olvida, que la película tenga como directora a una mujer que no haya dirigido nunca un largometraje; vamos, como habitualmente, no valorando el talento de las mujeres y eso que la ministra de Cultura es mujer.
De todas maneras considero, como expresa el título de este artículo, que todos hemos triunfado en los Goya de este año. Todos los españoles y no solo los catalanes. “Pa negre” es una película patrocinada por TVE, TV3 y la Xarxa de Televisiones Locales, entidad pública empresarial de la Diputación de Barcelona para apoyo a las televisiones locales de Cataluña y Baleares. Afortunadamente uno de los premiados lo reconoció, lo cual le honra. Por tanto, como todos hemos pagado gran parte de esa película con nuestros impuestos, todos hemos sido los grandes triunfadores de la gala del 25 aniversario de los premios Goya. ¡Enhorabuena!
Pemeches Juspi
pemechesjuspi@gmail.com
lunes, 14 de febrero de 2011
Menos ayuntamientos: mayor eficacia y eficiencia
Sin duda algunos lectores recordarán cuando en todos los pueblos de nuestra geografía había cura, médico, maestro, cuartel de la guardia civil y, en algunos, cacique. Hoy en día en un buen número de municipios solo queda la última figura, en muchos casos multiplicada por el número de partidos políticos afianzados en el mismo.
La población ha ido creciendo y produciéndose un masivo desplazamiento de la misma a las grandes ciudades y, sin embargo, el número de municipios no ha variado significativamente. A 1 de enero del presente año el número de los mismos en España asciende a 8.116, con unos cuarenta y seis millones de habitantes y hace ciento cincuenta años –con menos de quince millones quinientos mil habitantes- el número de ayuntamientos era de 9.355, incluyendo los territorios de ultramar. Alemania e Italia, con una población mayor que la nuestra disponen de 11.493 y 8.101 municipios, respectivamente. Francia con casi 37.000 refleja el nacimiento de los mismos tras la Revolución y la profunda filosofía administrativista que la caracteriza y que nosotros hemos copiado pero no mejorado, sino todo lo contrario.
En varios estados europeos, como Alemania, Bélgica, Reino Unido se ha disminuido el número de corporaciones locales, aunque el caso más reciente –y por ello más conocido- es el de Grecia, que ha reducido sus ayuntamientos a una quinta parte de los que tenía antes de la crisis.
Como escribía al principio, en España se han ido adaptando servicios que existían en los pueblos al devenir de los tiempos, y así los médicos de APD (la Asistencia Pública Domiciliaria) que eran a su vez los jefes locales de sanidad han ido desapareciendo de los pueblos para agruparse en Centros de Salud en pueblos de mayor tamaño y estableciendo un sistema de guardias, pero ya no existe permanentemente un médico en cada pueblo. Recuerdo que cuando terminé la carrera ejercí en un pueblo de Castilla La Mancha de menos de 4.000 habitantes y éramos dos médicos, un practicante, había 6 guardias civiles y varios maestros y dos curas. Hoy solo queda un colegio público y los médicos y la guardia civil están en la capital de la comarca. Sí tiene alcalde y diez concejales, secretario-interventor y tesorero; desconozco el número de empleados públicos del Ayuntamiento y de los presupuestos porque no están disponibles en la web municipal.
Este ejemplo que he puesto se extiende por toda España y me pregunto por qué no se aborda una reestructuración del número de ayuntamientos en nuestro país cuando hay provincias, como Soria con menos de cien mil habitantes que dispone de 183 municipios, mientras que en la Comunidad de Madrid hay 179 ayuntamientos. Me lo pregunto yo y se lo pregunta mucha gente, pero veo difícil que se pueda abordar, por ahora, siquiera el plantearlo. Recordemos que Zapatero ha dicho recientemente en una entrevista que de suprimir Diputaciones Provinciales nada de nada, que habría una contestación social muy fuerte. Yo digo que sería de la de esos nuevos “caciques” a los que me refería en el primer párrafo. La pregunta que no le hicieron a continuación es bien fácil, ¿y suprimir municipios? Seguro que contestaba que ni hablar, que las necesidades son tales que desde 1996 disponemos de 32 nuevos municipios y que la presión para segregar otros tantos es inmensa; la de los políticos tendría que aclarar en todo caso.
En España el 60% de los municipios tienen menos de mil habitantes, y en más del 80% la población es inferior a 5.000 personas. Son pueblos que en una gran parte ya no disponen de médico, ni de guardia civil, ni cura ni de escuela, porque se han agrupado y localizado en otras localidades más pobladas. Por supuesto la recogida de basuras, abastecimiento y depuración de aguas, servicios sociales y otras prestaciones, así como la gestión de impuestos las llevan a cabo a través de su respectiva Comunidad Autónoma o Diputación (las que deberían desaparecer y que sus funciones fueran asumidas por la Comunidad Autónoma correspondiente) o, en todo caso, mediante mancomunidades.
Sin embargo, todos esos municipios que no pueden prestar servicios por su tamaño y falta de recursos económicos para realizarlos si disponen de estructura administrativa y de concejales. Y eso, son palabras mayores, no olvidemos que hay 8.000 alcaldes y más de 65.000 concejales. Bien es verdad que la inmensa mayoría son honestos y que una gran parte no cobran; tal vez por eso, para compensar, conozco un ayuntamiento donde el concejal “bisagra” cobra 1.200 euros netos al mes (impuestos a cargo del resto de los mil setecientos ciudadanos del pueblo) por un día de dedicación a la semana.
El Partido Popular debería incluir en el programa de las elecciones autonómicas y municipales la propuesta de que a lo largo de la próxima legislatura las Comunidades Autónomas donde gobiernen van a abordar una reducción del número de ayuntamientos, con la idea de que desaparezcan los menores de cinco mil habitantes. Seguro que soy utópico, y que plantea problemas no solo de clientelismo político sino de empleo para algunos de los empleados públicos de esas corporaciones, pero no olvidemos que ya algunas están planteado EREs por culpa de la crisis, y si se ha hecho con servicios esenciales como la sanidad, la educación y la seguridad, no veo la razón de no poderlo llevar cabo con servicios administrativos.
Con menos, hacer más: si disminuye el número de ayuntamientos aumentará la eficacia y la eficiencia de la administración local al tiempo que disminuirá el clientelismo político.
Pemeches Juspi
pemechesjupi@gmail.com
La población ha ido creciendo y produciéndose un masivo desplazamiento de la misma a las grandes ciudades y, sin embargo, el número de municipios no ha variado significativamente. A 1 de enero del presente año el número de los mismos en España asciende a 8.116, con unos cuarenta y seis millones de habitantes y hace ciento cincuenta años –con menos de quince millones quinientos mil habitantes- el número de ayuntamientos era de 9.355, incluyendo los territorios de ultramar. Alemania e Italia, con una población mayor que la nuestra disponen de 11.493 y 8.101 municipios, respectivamente. Francia con casi 37.000 refleja el nacimiento de los mismos tras la Revolución y la profunda filosofía administrativista que la caracteriza y que nosotros hemos copiado pero no mejorado, sino todo lo contrario.
En varios estados europeos, como Alemania, Bélgica, Reino Unido se ha disminuido el número de corporaciones locales, aunque el caso más reciente –y por ello más conocido- es el de Grecia, que ha reducido sus ayuntamientos a una quinta parte de los que tenía antes de la crisis.
Como escribía al principio, en España se han ido adaptando servicios que existían en los pueblos al devenir de los tiempos, y así los médicos de APD (la Asistencia Pública Domiciliaria) que eran a su vez los jefes locales de sanidad han ido desapareciendo de los pueblos para agruparse en Centros de Salud en pueblos de mayor tamaño y estableciendo un sistema de guardias, pero ya no existe permanentemente un médico en cada pueblo. Recuerdo que cuando terminé la carrera ejercí en un pueblo de Castilla La Mancha de menos de 4.000 habitantes y éramos dos médicos, un practicante, había 6 guardias civiles y varios maestros y dos curas. Hoy solo queda un colegio público y los médicos y la guardia civil están en la capital de la comarca. Sí tiene alcalde y diez concejales, secretario-interventor y tesorero; desconozco el número de empleados públicos del Ayuntamiento y de los presupuestos porque no están disponibles en la web municipal.
Este ejemplo que he puesto se extiende por toda España y me pregunto por qué no se aborda una reestructuración del número de ayuntamientos en nuestro país cuando hay provincias, como Soria con menos de cien mil habitantes que dispone de 183 municipios, mientras que en la Comunidad de Madrid hay 179 ayuntamientos. Me lo pregunto yo y se lo pregunta mucha gente, pero veo difícil que se pueda abordar, por ahora, siquiera el plantearlo. Recordemos que Zapatero ha dicho recientemente en una entrevista que de suprimir Diputaciones Provinciales nada de nada, que habría una contestación social muy fuerte. Yo digo que sería de la de esos nuevos “caciques” a los que me refería en el primer párrafo. La pregunta que no le hicieron a continuación es bien fácil, ¿y suprimir municipios? Seguro que contestaba que ni hablar, que las necesidades son tales que desde 1996 disponemos de 32 nuevos municipios y que la presión para segregar otros tantos es inmensa; la de los políticos tendría que aclarar en todo caso.
En España el 60% de los municipios tienen menos de mil habitantes, y en más del 80% la población es inferior a 5.000 personas. Son pueblos que en una gran parte ya no disponen de médico, ni de guardia civil, ni cura ni de escuela, porque se han agrupado y localizado en otras localidades más pobladas. Por supuesto la recogida de basuras, abastecimiento y depuración de aguas, servicios sociales y otras prestaciones, así como la gestión de impuestos las llevan a cabo a través de su respectiva Comunidad Autónoma o Diputación (las que deberían desaparecer y que sus funciones fueran asumidas por la Comunidad Autónoma correspondiente) o, en todo caso, mediante mancomunidades.
Sin embargo, todos esos municipios que no pueden prestar servicios por su tamaño y falta de recursos económicos para realizarlos si disponen de estructura administrativa y de concejales. Y eso, son palabras mayores, no olvidemos que hay 8.000 alcaldes y más de 65.000 concejales. Bien es verdad que la inmensa mayoría son honestos y que una gran parte no cobran; tal vez por eso, para compensar, conozco un ayuntamiento donde el concejal “bisagra” cobra 1.200 euros netos al mes (impuestos a cargo del resto de los mil setecientos ciudadanos del pueblo) por un día de dedicación a la semana.
El Partido Popular debería incluir en el programa de las elecciones autonómicas y municipales la propuesta de que a lo largo de la próxima legislatura las Comunidades Autónomas donde gobiernen van a abordar una reducción del número de ayuntamientos, con la idea de que desaparezcan los menores de cinco mil habitantes. Seguro que soy utópico, y que plantea problemas no solo de clientelismo político sino de empleo para algunos de los empleados públicos de esas corporaciones, pero no olvidemos que ya algunas están planteado EREs por culpa de la crisis, y si se ha hecho con servicios esenciales como la sanidad, la educación y la seguridad, no veo la razón de no poderlo llevar cabo con servicios administrativos.
Con menos, hacer más: si disminuye el número de ayuntamientos aumentará la eficacia y la eficiencia de la administración local al tiempo que disminuirá el clientelismo político.
Pemeches Juspi
pemechesjupi@gmail.com
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